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Vivir cerca del mar, rodeado de naturaleza y con unas vistas privilegiadas a la montaña sin pagar alojamiento es una posibilidad que existe en España.

Una oferta publicada en la plataforma Workaway busca voluntarios dispuestos a colaborar en el mantenimiento de una propiedad situada en el sureste peninsular a cambio de una estancia en una caravana reformada.

La propuesta exige dedicar 15 horas semanales a distintas tareas, principalmente relacionadas con la jardinería y el cuidado del entorno.

El anuncio está dirigido a personas que busquen una experiencia de intercambio cultural y una forma de vida más sencilla, en contacto directo con la naturaleza.

La anfitriona, que se define como ecologista, naturista y budista zen, vive en una finca de unos 30.000 metros cuadrados, a aproximadamente un kilómetro del mar y dentro de un parque regional protegido.

Una caravana con vistas a la montaña

El alojamiento ofrecido es una caravana reformada con dos camas, un sofá cama, una pequeña cocina equipada con frigorífico, congelador y cocina de gas, además de baño interior y una ducha exterior con agua caliente. También dispone de una terraza desde la que contemplar el paisaje.

La estancia permite disfrutar de la tranquilidad de la zona, hacer senderismo, acudir a la playa y explorar los alrededores. Hay una parada de autobús a unos 800 metros y la ciudad de Cartagena se encuentra aproximadamente a media hora en transporte público.

Sin embargo, hay una condición importante: el alojamiento no incluye la comida. Los voluntarios deben hacerse cargo de sus propios gastos de alimentación y preparar sus platos en la cocina de la caravana.

Existe una pequeña tienda a poca distancia y un supermercado más grande a unos cuatro kilómetros.

Quince horas semanales de colaboración

Las tareas abarcan diferentes actividades para mantener la propiedad. La principal es la jardinería, con trabajos relacionados con las especies vegetales locales, las plantas invasoras y la conservación del entorno natural.

También se contempla utilizar compost, colaborar en la limpieza y el mantenimiento de la vivienda y, cuando sea necesario, participar en la conservación de los muros de piedra seca del jardín.

Si durante la estancia coinciden iniciativas de asociaciones medioambientales, los voluntarios podrán sumarse a actividades como la recogida de plásticos en las playas o proyectos de reforestación.

Asimismo, el horario es flexible: aunque se solicitan 15 horas semanales, la distribución puede variar según las necesidades. La estancia mínima es de dos semanas y la edad mínima para participar es de 26 años.

Las condiciones del voluntariado

La propuesta no está pensada únicamente para quienes buscan unas vacaciones económicas. La anfitriona destaca la importancia de compartir actividades cotidianas, respetar el entorno y participar, si se desea, en paseos de meditación.

Además, entre abril y octubre, la finca funciona en un entorno naturista. Durante esos meses, quienes no practiquen el turismo no tendrán acceso a toda la propiedad y, en verano, esta práctica es obligatoria para los hombres.

La oferta admite un máximo de dos voluntarios y advierte de que, si coinciden dos personas que viajan solas, podrían compartir la caravana.

Por tanto, antes de solicitar la estancia conviene revisar todas las condiciones del anuncio en Workaway y valorar si este estilo de vida encaja con las expectativas de cada candidato.