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En el mercado de la vivienda existen dos realidades muy distintas. Por un lado se encuentran las grandes empresas e inmobiliarias, que cuentan con personal especializado para conservar sus edificios en regla. Por otro, se halla el pequeño propietario, aquel que ha heredado un piso para complementar los ingresos familiares.

En este tipo de inmuebles es donde suelen surgir problemas de conservación. Como las rentas van destinadas a cubrir gastos esenciales, cualquier contratiempo económico descuadra el presupuesto. Por ello, y ante una avería eléctrica, muchos dueños optan por parchear antes que gastarse 500 euros por un cuadro nuevo.

Esta acumulación de improvisaciones acaba convirtiendo el cableado en una trampa invisible. Según explica el profesional al frente de Electricidad CarDu, un electricista madrileño que lleva desde los 16 años en el oficio, cuando la instalación falla de forma crítica, los especialistas deben rehacer el cuadro desde cero.

Al margen del deterioro por el paso de los años, el riesgo más grave en una vivienda proviene de las conexiones en los mecanismos: "El mayor problema que hay en la electricidad son los falsos contactos; chisporrotean, se calientan y no los detectan las protecciones automáticas convencionales", advierte.

Esta acumulación de calor silenciosa representa el verdadero detonante de los siniestros en los hogares. Como en las viviendas tradicionales se instalaban los enchufes debajo de las ventanas, las conexiones flojas terminan calentándose justo al lado de las cortinas, dando origen a la mayoría de incendios domésticos.

Respecto a la eficiencia energética, el electricista desmonta el mito de cambiar la iluminación para aliviar la factura mensual: "El gasto real en iluminación es apenas un 5%; reemplazar bombillas que aún funcionan para poner LED no sale rentable ni vas a notar diferencia al final de mes", explica el técnico.

En este sentido, el instalador enfatiza que actualizar un cuadro no debe plantearse tampoco como una medida para reducir el gasto mensual. El especialista reflexiona sobre lo que un casero concibe como "ahorrar", negando ganar ni un solo euro con este pensamiento.

Independencia en la cocina

En la cocina, donde se concentran los electrodomésticos de mayor demanda como la lavadora o el horno, la normativa exige circuitos independientes. Sin embargo, y para evitar sustos, el experto aporta su propia recomendación: "Yo independizaría siempre el frigorífico con su propio diferencial autorrearmable", afirma.

Con este específico dispositivo se evita que un fallo en cualquier otro aparato deje la nevera sin suministro durante un tiempo, previniendo la pérdida de alimentos. Ante cualquier síntoma de alarma, desde Electricidad CarDu recuerdan la importancia de acudir a un profesional antes de manipular el cuadro por cuenta propia.