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En la provincia de Huelva, Chris y Andrea pusieron en marcha una iniciativa rural tras cuatro años de viaje en furgoneta. En mayo de 2022 adquirieron una finca de 6.400 m² para construir un espacio de vida sostenible y autosuficiente en pleno contacto con la naturaleza.

El terreno, dedicado originariamente a la producción de vino, se está transformando en un bosque de alimentos bajo los principios de la permacultura. Además de conservar parte de las vides, los propietarios construyen refugios e instalaciones hechos con materiales reciclados para acoger a animales abandonados.

A cambio de colaborar en la finca, la pareja ofrece alojamiento a personas que dispongan de furgoneta camper, caravana o tiendas de campaña. La propiedad dispone de conexión a internet y ofrece la oportunidad de participar en talleres sobre plantas medicinales, bioconstrucción y técnicas de reciclaje como el macramé.

El bienestar de la fauna constituye un pilar esencial en la rutina diaria del proyecto. Actualmente, Chris y Andrea acogen y cuidan a cinco perros y ocho gatos rescatados de situaciones adversas, entre los que se encuentran dos mastines españoles y una galga. Es imprescindible mostrar respeto y paciencia hacia los animales.

En el plano agrícola, los voluntarios participan en el cuidado del huerto orgánico, la preparación de bancales elevados de siembra y la retirada de cepas antiguas. Además, durante otoño colaboran en la recolección tradicional de la aceituna, aprendiendo el funcionamiento para su conservación y consumo.

Voluntarios disfrutando del atardecer. Workaway

Las actividades se complementan con proyectos de edificación sostenible orientados a acondicionar la finca con materiales reutilizados. Entre las tareas destacan construir baños secos compostables, instalar vallados con palés y crear muros artísticos decorados con azulejos y botellas de vidrio recicladas.

El entorno promueve un intercambio cultural basado en la convivencia en grupo y el respeto ambiental. Ya que en la propiedad se hablan idiomas como español, inglés o húngaro, los voluntarios pueden practicar lenguas, aprender sobre flora medicinal o sumarse a observaciones de aves guiadas por el anfitrión.

Ubicada junto a Doñana

La finca goza de una excelente ubicación: está a solo media hora en coche de las playas de Mazagón y Matalascañas. Asimismo, se encuentra muy cerca del Parque Nacional de Doñana, la célebre aldea de El Rocío y la Sierra de Huelva, contando con buenos accesos hacia Sevilla y la frontera con Portugal.

La convocatoria está orientada a personas responsables, nómadas digitales o con cierta sensibilidad ecológica para establecerse dos semanas como mínimo. Esta experiencia permite desconectar de la rutina urbana, adquirir conocimientos sobre permacultura y colaborar en un proyecto humano, cercano y de gran calado social.