Retrasar la jubilación puede tener ventajas para los trabajadores que deciden continuar en activo una vez alcanzada la edad legal de retiro. Para estos casos, la Seguridad Social contempla un sistema de incentivos.
La Ley General de la Seguridad Social recoge distintas fórmulas para quienes aplazan el acceso a la pensión, con el objetivo de compensar que permanezcan más tiempo trabajando.
Alfonso Muñoz, funcionario del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), ha detallado una de las ventajas de esta opción: "Quien retrase 1 año su jubilación podrá recibir un pago de 8.000 u 8.500 euros".
Esta cantidad corresponde a una de las modalidades previstas para quienes optan por retrasar su retiro, ya que la normativa reconoce un complemento económico que puede percibirse de distintas formas.
En concreto, es posible recibir un incremento adicional en la pensión mensual, optar por una cantidad a tanto alzado mediante un pago único o acogerse a una fórmula mixta que combine ambas alternativas.
No obstante, la elección debe realizarse en un momento concreto. Según recuerda Muñoz, esta decisión "se debe hacer justo en el momento de la solicitud y no se puede modificar con posterioridad".
Por ello, resulta fundamental valorar con detenimiento cuál de las opciones se adapta mejor a la situación personal y económica de cada trabajador.
Aunque la cifra de entre 8.000 y 8.500 euros suele utilizarse como referencia, el importe puede ser superior en determinados casos.
Según explica el funcionario, el incentivo puede alcanzar importes significativamente más elevados cuanto mayor sea la pensión y más años de cotización acumule el trabajador.
De hecho, en algunas situaciones el pago único puede llegar a "superar claramente la cantidad de 10.000 euros por cada año de demora", especialmente entre trabajadores con carreras laborales extensas y bases de cotización elevadas.
Sin embargo, el incentivo económico no está exento de obligaciones fiscales. Muñoz advierte de que "este pago único tributa a efectos de IRPF como rendimiento de trabajo".
Esto significa que la cantidad finalmente percibida por el beneficiario será inferior a la cuantía bruta reconocida, ya que deberá aplicarse la correspondiente tributación.
Más allá de los aspectos económicos, Alfonso Muñoz recomienda tener en cuenta otros factores antes de retrasar la jubilación.
El estado de salud, las condiciones laborales, la calidad de vida o los proyectos personales también deben formar parte de la decisión. En este sentido, considera que conocer estos incentivos "nos pueden ayudar a tomar una decisión más informada y a planificar mejor nuestro futuro financiero".
