La vida en Islandia no es barata; incluso es uno de los territorios más caros a nivel global, tanto por sus exorbitantes alquileres como por el precio de los bienes básicos.
Sin embargo, los ingresos salariales suelen compensar parcialmente estos gastos con el famoso método laboral 3-2-2 y las horas extra se pagan al 90%. A pesar de ello, los residentes deben destinar presupuestos considerables a la alimentación o a los servicios personales.
Así, el joven español José desveló en sus redes sociales su experiencia como residente en Islandia, mostrando cómo son sus jornadas laborales y cómo distribuye su dinero mensualmente para sobrevivir en uno de los países más caros del mundo.
El método 3-2-2
El andaluz comenzó señalando que lo más conocido de Islandia es el método 3-2-2: "Trabajas tres días, descansas dos y trabajas dos; a la semana siguiente, al revés, descansas tres días, trabajas dos y descansas otros dos", manifestó.
A pesar de que con este método parece que se trabaja menos que en España, el joven desveló que no todo es lo que parece, ya que se trabajan entre 11 y 12 horas diarias, con lo cual son alrededor de "172 horas al mes".
Sobre esto, José confesó que estos horarios pueden parecer excesivos, pero que "realmente, al echar tantas horas en un día, vas acumulando las horas del mes y, al final, tienes a lo mejor una o dos semanas libres sin trabajar".
Sin embargo, el joven señaló que los salarios, que "rondan mínimo 2.800 euros, dependen de dónde vivas", van acorde con el nivel de los alquileres, que suponen uno de los mayores gastos, además de que "cuantas más horas eches, te pagan el doble porque aquí se pagan al 90% las horas extra".
Los alquileres por los cielos
Como se mencionó anteriormente, Islandia es uno de los países más caros del mundo y los alquileres tienen precios considerablemente elevados. De esta manera, el andaluz calculó que "los alquileres en la capital suelen estar entre unos 1.500 euros la habitación más o menos y el piso yo ya ni lo quiero saber".
Para sortear estos precios, muchas personas deciden vivir lejos de la capital, donde los precios son más bajos, o compartir habitación, lo que, en el caso de José, le supone unos 400 euros cada uno, porque vive en un pueblo de 1.000 habitantes alejado de la capital.
Además, hay otros casos en los que el alojamiento está incluido en la nómina y lo paga la empresa.
Además del alquiler, otro de los grandes gastos de José es la comida, en la que calculó que gasta "unos 400 o 500 euros al mes". Incluso, el joven expresó que gracias a que vive en un pueblo y "no hay nada", tiene la posibilidad de ahorrar, lo cual le da un mayor colchón económico.
Así, el trabajador español mostró la realidad de un país con condiciones laborales y precios completamente diferentes a los de España, donde, además, hay que hacer una importante gestión financiera para sobrevivir, invitando a todo interesado a seguir sus pasos.
