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"Descartamos la idea de vivir en nuestra ciudad por la situación de los jóvenes para comprar una vivienda". Así describen Gabi y Tomás, una pareja de 25 años, el mayor desafío al que se enfrenta la juventud en España.

Como adquirir un inmueble en la gran ciudad les era imposible, hace un año decidieron mudarse a un pequeño pueblo de Asturias. Así, adquirieron una casa abandonada que sirvió de cuartel durante la Guerra Civil.

"Buscábamos un sitio donde poder disfrutar todos los días y no solamente durante unas vacaciones", relatan a través de su canal de YouTube, Manos to the Obra.

Sin embargo, ningún inicio es fácil. "Compramos esta casa que llevaba más de 40 años abandonada y la estamos reformando nosotros mismos sin experiencia con poco presupuesto...", explica la pareja.

Por eso, el proceso no está siendo sencillo. Ya no solo por la inexperiencia de los dos jóvenes, sino también por el estado de la vivienda. Según muestran en un vídeo, varias vigas de madera están podridas o carcomidas.

Además, la propiedad carece de instalación eléctrica funcional y de cuarto de baño con ducha o saneamiento. Y por si fuera poco, el espacio estaba invadido por maleza, murciélagos y roedores.

Por eso, las primeras tareas de Tomás y Gabi fueron de limpieza, ya que además del polvo, había excrementos de los animales. "Fue horrible porque entre el polvo y los excrementos tenías que ir todo el rato con mascarilla", apuntan.

Pero lo más molesto era el hecho de no tener agua corriente: "Daba igual el tiempo que hiciera, tenías que ir a por agua al lavadero porque si no te morías de sed o no podías hacer cemento".

Gabi y Tomás prefieren tomarse las dificultades con filosofía: "Siempre terminas pensando que no es perfecto, pero es que nada lo es".

Un antiguo cuartel de la Guerra Civil

La casa que escogió la pareja se construyó como un cuartel para alojar a los trabajadores de un embalse de la zona. Cuando terminó la Guerra Civil, el espacio pasó a ser propiedad de la Iglesia, que la alquiló durante 40 años hasta que quedó completamente abandonada en los años 80.

Es por eso que Gabi y Tomás tuvieron que negociar la compra del inmueble con el Arzobispado de Oviedo. Ahora, servirá para paliar el éxodo rural asturiano. "Nos imaginamos la casita llena de vida, todos nuestros amigos viniendo, nuestra familia, llena de perritos y animalitos...", concluyen.