Salir a faenar durante horas, enfrentarse al viento y al oleaje y regresar a puerto sin saber cuánto dinero se ganará.
Esta es la realidad cotidiana de muchos pescadores en España, un oficio en el que el esfuerzo físico y los riesgos del mar se suman a unos costes que pueden reducir considerablemente los beneficios.
Mark, patrón y armador de una embarcación con base en Mataró (Barcelona), ha mostrado esta situación en el canal de YouTube Dos x España, donde ha explicado cuánto cuesta mantener su actividad. El pescador de 25 años, trabaja junto a su amigo Wilco a bordo del Alegría del mar, un barco de fibra valorado en unos 100.000 euros.
Durante una jornada de aproximadamente 12 horas, ambos se enfrentan a las dificultades de la pesca y a unos gastos que deben descontar del dinero obtenido por sus capturas.
Uno de los principales desembolsos es el combustible necesario para salir a navegar. "¿Los costes de salir a navegar? Pues son unos 100 € de gasoil y poco más. Ya está", asegura Mark.
El negocio de la pesca
El patrón también recuerda cómo ha cambiado esta factura en poco tiempo. "Hace nada eran unos 50 euros al día, ahora 100 euros", afirma. El aumento supone destinar el doble de dinero al combustible para realizar una jornada de trabajo.
A este gasto se suma el mantenimiento del equipo y el riesgo de sufrir averías durante la faena. Las redes, fundamentales para desarrollar su actividad, representan otra inversión importante.
"Aparte estas redes se pueden partir en cualquier momento con el viento que estamos sufriendo", advierte el pescador. "Una red de estas de pesca vale 4.000 euros".
La embarcación también requiere inversiones considerables. Según Mark, el motor, que renovó hace dos años, costó alrededor de 40.000 euros, mientras que la maquinaria de cubierta supuso unos 20.000 euros.
Así, el trabajo comienza de madrugada y continúa en el mar, donde los pescadores recogen las redes, clasifican las capturas y preparan el pescado para su venta. En el episodio, la jornada está marcada por la lluvia, el viento y el oleaje.
Después de trasladar el pescado a la lonja de Arenys de Mar, la subasta determina el valor de lo conseguido durante horas de trabajo. La captura, compuesta por entre 30 y 40 kilos de rape, además de langostas y pajeles, alcanza los 333 euros.
Antes de conocer el resultado definitivo, Mark ya advierte de las dificultades para obtener rentabilidad: "Creo que unos 300 euros o así. Pero claro, 300 euros menos los 100 del gasoil es el mal rato que has pasado. No renta".
El importe final ronda los 300 euros después de descontar determinados conceptos e impuestos, según explica durante el vídeo.
La diferencia refleja las dificultades de un sector en el que una buena jornada de pesca no garantiza necesariamente unos ingresos elevados, pese a las horas de trabajo y los riesgos asumidos.
