Pese a que la campaña electoral de las elecciones del 29 de noviembre no ha comenzado oficialmente (lo hará el próximo 13 de noviembre), está claro que la vivienda va a ser protagonista en mítines, programas electorales y debates en televisión.
Como protagonista lo fue también la adquisición por parte de Pablo Iglesias e Irene Montero de su chalet en la localidad madrileña de Galapagar, a 40 kilómetros de Madrid, por 660.000 euros.
“Tenemos a medias una hipoteca de 540.000 euros que iremos pagando poco a poco”, dijeron ambos entonces en un comunicado debido al gran revuelo que se armó por dicha compra.
30 años
La polémica que surgió cuando adquirieron esa propiedad en 2018 vino provocada por varias circunstancias. Primero, por el elevado precio. Segundo, porque se contradecía con el discurso político de Podemos. Y, tercero, porque Pablo Iglesias había criticado la compra de viviendas lujosas por parte de políticos y cargos públicos.
"Pablo criticó hace 6 años a un ministro por comprarse un ático de 600.000 euros”, decía el comunicado refiriéndose al ex titular de Economía con el PP, Luis de Guindos.
Y continuaban subrayando que el chalet de Galapagar lo iban a pagar “en 30 años. Y lo pagaremos para comprar una casa en la que vivir, no con la que especular".
La hipoteca la firmaron con Caja de Ingenieros. “Pagaremos al mes algo más de 800 euros cada uno. Sabemos que muchas familias españolas, incluso con dos sueldos, no pueden permitirse una hipoteca así, y por eso entendemos que es tan importante defender salarios dignos para todos y todas”, explicaron.
La entrada de 120.000 euros la pagó Pablo Iglesias. “Tenía muchos ahorros”, remarcaron en el comunicado. Por aquel entonces, además de su sueldo como diputado, Iglesias presentaba dos programas de televisión y recibió ingresos por los derechos de autor de sus libros.
Además, cada uno de ellos cobraba como dirigentes de Podemos el equivalente a tres salarios mínimos de entonces, unos 1.960 euros.
"La entrada de la hipoteca y las reformas las hemos costeado con una parte de nuestros ahorros. Irene ha necesitado para ello pedir un préstamo a su padre”, prosiguieron relatando.
¿Y por qué Galapagar? Porque allí tenían muchos amigos y vivirían sin la presión a la que estaban sometidos en Madrid. Además, ya se sabía que estaban esperando mellizos. Se libraron de los paparazzi, pero los escraches no faltaron a las puertas de su casa.
"Sabemos que nos criticarán hagamos lo que hagamos. Nosotros seguiremos haciendo nuestro trabajo lo mejor que sabemos y construyendo un proyecto de vida que nos hace felices", concluía dicho comunicado.
