El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado el adelanto de las elecciones generales para el próximo 29 de noviembre. Y lo ha hecho después de que el Congreso rechazara los dos reales decretos-ley de vivienda impulsados por el Gobierno.
Posteriormente, en Consejo de Ministros, Sánchez los ha vuelto a aprobar con mínimos cambios. Con todo ¿Cómo queda la situación del mercado inmobiliario?
“El adelanto electoral de Pedro Sánchez abre la posibilidad de un cambio en la política de vivienda”, afirma Iñaki Unsain, Personal Shopper Inmobiliario .
Cautela
Unsain matiza que, “hasta que no conozcamos el resultado y la capacidad del próximo Gobierno para aprobar medidas, compradores, inversores y promotores van a mantenerse muy cautos”.
Y pronostica que “no veremos un cambio radical durante estas semanas porque el mercado necesita certezas antes de reactivar sus decisiones”.
Porque, para el experto, el anuncio supone el inicio de un posible cambio de ciclo, aunque sus efectos no se trasladarán de forma inmediata al mercado.
“Muchos propietarios han retirado sus inmuebles o han optado por otras fórmulas ante una incertidumbre acumulada durante años. Para recuperar esa oferta será necesario transmitir estabilidad, seguridad jurídica y la certeza de que las reglas no van a modificarse constantemente” señala el también director general de ACV Gestión Inmobiliaria.
Lo que sí tiene claro Iñaki Unsain es que la principal consecuencia, a corto plazo será, una ralentización de las decisiones de inversión.
Las operaciones ya avanzadas podrían continuar, especialmente cuando respondan a necesidades residenciales o estén correctamente financiadas, pero las decisiones con un componente inversor más elevado tenderán a aplazarse hasta que se conozca el nuevo escenario político.
“España continúa siendo un mercado atractivo, aunque ahora mismo muchos inversores prefieren analizar qué Gobierno se forma, qué apoyos tiene y qué política aplicará antes de comprometer capital”, prosigue el experto.
¿Dónde estará la clave? “No será únicamente quién gane, sino si existe una mayoría capaz de ofrecer estabilidad y mantener una línea regulatoria clara”, argumenta.
Asimismo, apunta a que esta situación también puede afectar a los promotores, que necesitan horizontes normativos largos para adquirir suelo, obtener financiación y desarrollar nuevos proyectos.
Y recuerda que “el problema de acceso a la vivienda no puede resolverse únicamente mediante medidas sobre los contratos existentes”.
Por eso, concluye remarcando que “el próximo Gobierno tendrá que facilitar la construcción, agilizar licencias, movilizar suelo y generar incentivos para que los propietarios mantengan sus viviendas dentro del mercado. Sin una ampliación real de la oferta, será muy difícil mejorar el acceso a la vivienda”.
