Maribel Verdú lleva más de tres décadas dedicadas al cine, el teatro y la televisión. Una trayectoria profesional que le ha permitido consolidarse como una de las actrices más reconocidas de España y construir un patrimonio que también le situó en el centro de la polémica.
En 2013, la intérprete respondió a las críticas recibidas por su situación económica y defendió su derecho a pronunciarse sobre los problemas sociales, pese a disfrutar de una posición privilegiada. En una entrevista concedida a Diario Sur, Verdú abordó las críticas que había recibido por su patrimonio y por expresar públicamente sus opiniones.
La actriz reconoció que su situación no era la de la mayoría de los ciudadanos, pero rechazó que eso le impidiera mostrar su preocupación por las dificultades que atravesaban otras personas.
"Soy una privilegiada. Soy de esas personas con la suerte de tener un trabajo y éxito, lo que no significa que no vea con horror lo que está sucediendo. Amigos míos, gente a mi alrededor, mis dos propias hermanas han estado o están en paro", explicó. "¿Qué tiene que ver que seas un privilegiado para sentir empatía?".
La intérprete defendió así que disponer de una buena situación económica no es incompatible con denunciar los problemas sociales. Para ilustrarlo, recordó su implicación en asociaciones de mujeres maltratadas: "¿Como mi marido no me pega no puede defenderlas?".
Maribel Verdú, en defensa de su patrimonio
Uno de los asuntos que centró la conversación fue el patrimonio inmobiliario de la actriz. Verdú confirmó entonces que era propietaria de tres viviendas y explicó que sus bienes eran fruto de los ingresos obtenidos durante años de trabajo en distintas producciones audiovisuales y teatrales.
"Tengo tres pisos sí, pero es que llevo trabajando treinta años", aseguraba. "Y no tengo nada más. No he robado a nadie y todo lo he declarado a Hacienda".
La actriz contó lo siguiente: "Nosotros los actores sí que no podemos engañar, llega una productora, te paga y ya está. Cuando eres un personaje público es imposible gustar a todo el mundo, siempre tendrás fans y detractores".
Sus declaraciones buscan responder a quienes cuestionaban que una persona con una posición económica acomodada participara en debate sobre desigualdad o expresara críticas sociales. Para Verdú, el origen de sus ingresos y el cumplimiento de sus obligaciones fiscales eran aspectos fundamentales para explicar su situación.
Asimismo, en aquel entonces la actriz también habló de otro asunto que había generado controversia: su participación en una campaña publicitaria relacionada con las hipotecas.
Verdú reconoció que no volvería a realizar aquel anuncio en las mismas circunstancias, aunque distinguió entre el producto financiero y las prácticas que posteriormente se habían llevado a cabo.
"Las hipotecas no son malas, gracias a ellas podemos tener casa. Otra cosa es lo que han hecho después. Grabé ese anuncio hace siete años, te puedo asegurar que ahora no lo haría", afirmó.
Con sus respuestas, Verdú defendió su trayectoria profesional y reivindicó su derecho a expresar sus opiniones, incluso cuando estas chocaban con las expectativas de parte de la opinión pública.
