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Cuando un consumidor compra un queso, abre un yogur o adquiere carne en el supermercado, pocas veces se detiene a pensar en las personas que hacen posible que esos alimentos lleguen hasta las estanterías.

Detrás de cada producto hay horas de trabajo, madrugones y una profesión que, para muchos ganaderos, comienza mucho antes de que salga el sol. Es la realidad que muestra Ismael, un pastor con toda una vida dedicada al campo.

Durante una visita a Santa Gadea, una de las explotaciones caprinas de referencia de España, situada en el Valle de Manzanedo, en Burgos, el ganadero compartió su historia en PopularTV Cantabria. Allí cuida de un rebaño de alrededor de 1.100 cabras de raza Alpina y participa en una actividad centrada en la producción de leche, queso y yogures.

El sacrificio del campo

Su jornada arranca a las 5:30 de la mañana. A esa hora comienza el ordeño para que la leche esté disponible cuando los trabajadores de la fábrica comienzan a elaborar los productos. Entre 700 y 900 cabras son ordeñadas dos veces al día en una sala rotativa en la que entran 32 animales de manera simultánea.

La explotación llega a producir más de 2.000 litros de leche diarios. Sin embargo, Ismael conoce también la ganadería lejos de las instalaciones y de la maquinaria. Empezó a cuidar animales cuando solo tenía ocho años y desde entonces ha trabajado con ovejas, vacas y cabras.

Ha pasado décadas en el monte, enfrentándose a la nieve, la lluvia y el calor y durmiendo al raso junto a los animales. Una vida dedicada al pastoreo que, pese a las dificultades, no cambiaría.

"Me ha gustado siempre", explica. De hecho, tiene claro que volvería a escoger el mismo camino: "No me arrepiento de haberlo hecho".

Entre sus recuerdos hay episodios realmente duros. En una ocasión le robaron 42 corderos mientras dormía en el monte. También tuvo que enfrentarse a dos lobos que habían atacado a una de sus cabras.

Sin más defensa que una pequeña navaja, algunas piedras y sus propios gritos, consiguió espantarlos y salvar al animal.

Son experiencias que explican por qué Ismael reivindica una profesión que considera poco reconocida: "Nadie se ha acordado de los pastores".

"Se creen que la carne viene de cualquier sitio menos que tiene que haber una persona que esté ahí al pie del cañón", asegura el ganadero.

Su historia pone rostro a un oficio esencial para el medio rural y recuerda que detrás de los alimentos que llegan cada día a nuestras mesas hay personas que llevan toda una vida cuidando del ganado.