Emigrar supone, en muchos casos, dejar atrás a familiares, amigos y una vida construida durante años para comenzar de nuevo lejos del país de origen.
Para muchos trabajadores, España se convierte en ese destino en el que encontrar una oportunidad laboral que permita mejorar sus condiciones económicas y ayudar a quienes permanecen al otro lado del Atlántico.
Es el caso de Noé Leonardo Arias Canales, un trabajador procedente de Honduras que actualmente trabaja como ayudante de albañil en Madrid. Natural de Olancho, aunque durante una etapa de su vida residió en Tegucigalpa, ha tenido que adaptarse a un nuevo entorno laboral y las particularidades del sector de la construcción en España.
Su experiencia le ha permitido comprobar que existen similitudes entre el trabajo que realizaba en Honduras y el que desempeña actualmente, aunque también ha encontrado algunas diferencias.
Entre ellas están los materiales empleados en las obras y la denominación que reciben determinadas herramientas. Una adaptación que, según explica, ha sido posible gracias al apoyo encontrado en su actual empleo.
"He tenido suerte, gracias a Dios, porque he encontrado un patrón", comenta en Quique Vásquez Historias de Migrantes al explicar que esa circunstancia ha facilitado su aprendizaje y adaptación.
Noé comienza su jornada a las nueve de la mañana y termina a las seis de la tarde. Por cada día de trabajo recibe 60 euros, una cantidad que considera positiva cuando la compara con lo que podía ganar anteriormente en Honduras.
"Sesenta euros no es tan malo", afirma. El trabajador pone en perspectiva esa cantidad al compararla con la moneda de su país y señala que supone más de 1.200 lempiras. Una diferencia económica que le permite enviar parte de sus ingresos a Honduras y colaborar con el mantenimiento de su familia.
Pero si existe una dificultad que Noé sitúa por encima de las exigencias propias de la construcción es la distancia con sus seres queridos. La emigración ha supuesto para él afrontar una separación que continúa presente pese al paso del tiempo.
"Lo más difícil de todo inmigrante es dejar a su familia", explica.
La nostalgia también aparece durante el descanso y en los momentos cotidianos, cuando recuerda a las personas que dejó en Honduras: "Aún soñamos que nos estamos viendo y que estamos compartiendo con ellos".
A pesar de ello, considera que el esfuerzo realizado tiene un objetivo claro: mejorar las condiciones de vida de sus hijos y poder contribuir económicamente a su futuro. "Lo que importa es que nuestros hijos tengan el pan cotidiano", resume.
Su experiencia también está marcada por la actitud con la que afronta el trabajo: "Cuando a uno le gusta el trabajo, nada se le dificulta", asegura.
¿Cuánto gana un albañil en España?
La remuneración de los trabajadores de la construcción en España varía en función de factores como la categoría profesional, la experiencia, las funciones desempeñadas y las condiciones concretas de cada obra.
El VII Convenio General del Sector de la Construcción establece diferentes salarios mínimos brutos anuales. Los oficiales de primera tienen fijada una remuneración mínima de 20.128,45 euros anuales, mientras que para los oficiales de segunda es de 19.830,99 euros y para los ayudantes, de 19.537,92 euros.
El convenio también contempla compensaciones por desplazamiento. Las dietas alcanzan los 61,83 euros diarios en el caso de la dieta completa y 14,50 euros para la media dieta.
Además, cuando el trabajador utiliza su propio vehículo para desplazamientos relacionados con la actividad laboral, la compensación establecida es de 0,26 euros por kilómetro.
