La escasez de profesionales en el sector de las reformas ha convertido a la fontanería en una de las profesiones con mayor salida laboral de la actualidad. Tras pasar por el mundo de la hostelería, almacenes y automoción, Jorge (43) ha decidido empezar de cero en la empresa Fonta Madrid.
Durante su intervención en el canal de Sector Oficios Podcast, el aprendiz analizó el gran volumen de trabajo que absorbe diariamente el mercado residencial: "Hay una demanda tremenda de fontaneros porque es de los pocos sectores donde falta personal cualificado", apunta.
El madrileño explica que las averías domésticas no pueden postergarse, lo que convierte su profesión en una actividad imprescindible: "El agua es muy escandalosa y necesaria; cuando la gente tiene una fuga o unas humedades te llama para que vayas volando", asegura Jorge sobre la urgencia de la clientela.
Frente a los trabajos de nueva obra, repetitivos y mecanizados, las reformas particulares exigen un aprendizaje continuo para saber solventar imprevistos reales.
El aprendiz destaca que meterse debajo del fregadero con la herramienta adecuada le permite adquirir la maña necesaria para enfrentarse a incidentes domésticos complejos.
A pesar de comenzar cobrando el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), el madrileño valora el inmenso potencial de crecimiento que ofrece el sector a medio plazo: "A mí la frase de 'es lo que hay' nunca me ha gustado; si le pones ganas, este oficio te cambia la vida", afirma con rotundidad.
En su opinión, aprender el oficio desde cero junto a un oficial experimentado garantiza una proyección económica constante y una estabilidad laboral frente a los empleos temporales.
El pasado de Jorge
Antes de iniciar esta etapa, su trayectoria estuvo marcada por puestos temporales en multinacionales y almacenes. Sin embargo, en esos empleos sentía falta de proyección: "En las empresas tan grandes al final eres un número y cuando bajan los picos de producción sobras", lamenta sobre su pasado laboral.
Lejos de resignarse tras quedarse en el paro, decidió dar el salto al oficio de la mano de su amigo Santi. Para él, entrar en la cuarentena de edad no representa ninguna barrera: "A un tío de 40 años le quedan 25 de curro por delante", defiende con convicción.
Asimismo, el madrileño destaca la seguridad laboral que ofrece el sector de las reformas frente al avance de la automatización industrial. En su opinión, la intervención directa en averías requiere manos expertas, asegurando que ningún robot podrá sustituir a un fontanero.
Testimonios como el de Jorge demuestran que los oficios tradicionales constituyen una vía de empleo sólida y duradera para cualquier edad. Su experiencia confirma que la alta demanda de fontaneros representa una oportunidad real para quienes buscan reescribir su carrera profesional con estabilidad y autonomía.
