Llegar a un país nuevo no siempre significa encontrar de inmediato las oportunidades que se buscan.
Para muchas personas que emigran a España, los primeros meses están marcados por la incertidumbre, la búsqueda de empleo y la necesidad de empezar desde cero.
El caso de Mónica, una colombiana de Medellín instalada en Palma de Mallorca, refleja precisamente ese proceso.
Su historia muestra cómo una situación de extrema dificultad puede cambiar con el paso del tiempo y, sobre todo, con la ayuda de otras personas.
Hoy trabaja limpiando viviendas y locales, tiene varios clientes y asegura que ha conseguido construir una vida cómoda en España. Sin embargo, sus comienzos estuvieron muy lejos de esa realidad.
Cuando llegó al país, sus ingresos eran insuficientes incluso para poder pagar un lugar donde dormir. Trabajaba limpiando una peluquería, unos despachos y una vivienda, por lo que apenas conseguía reunir 90 euros a la semana.
"Yo solo limpiaba la peluquería, unos despachos y una casa", recuerda Mónica en el canal de Elandrevlog.
La situación llegó a tal punto que tuvo que dormir en la calle durante tres días y tres noches.
Todo comenzó a cambiar gracias a una amiga venezolana que decidió ayudarla. Le facilitó un lugar donde quedarse, asumió temporalmente el alquiler y la puso en contacto con nuevas oportunidades laborales.
Uno de esos trabajos fue precisamente el mantenimiento de la vivienda de unos clientes alemanes. Aunque ellos pasan temporadas fuera de España, Mónica se encarga de mantener la casa durante todo el año.
"Ellos casi nunca están, vienen por temporadas, entonces voy yo todo el año y les hago el mantenimiento de su casa y se la cuido", explica.
Aquel empleo llegó en uno de los momentos más difíciles para ella, cuando apenas tenía dinero, y le permitió empezar a salir adelante cobrando 20 euros por una hora y media de limpieza.
"Esos 20 euros a mí me sirvieron muchísimo en un momento en el que no tenía ni para comprarme un agua", rememora.
Con el tiempo, Mónica fue sumando clientes y aumentando sus ingresos. Su jornada comienza actualmente a las 7:30 de la mañana, cuando acude a una peluquería. Allí realiza diferentes tareas antes de desplazarse a otros domicilios.
"Doblo toallas, organizo implementos, limpio cristales y espejos, lavo el baño y friego el suelo", cuenta.
En la actualidad, calcula que cobra de media 13 euros por hora, aunque la cantidad que consigue al día depende de las horas trabajadas.
"Cobro, en promedio, 13 euros la hora. Hoy, que es un día malo porque hago cuatro horas, me hago unos 74 euros más o menos, pero mañana, que hago 10 horas, cobro como 130 euros más o menos", describe.
Su situación también se refleja en la vivienda en la que reside. Mónica paga 750 euros al mes por un piso de tres habitaciones, además de un salón grande, cocina, baño, zona de ropas y corredor.
"Vivo sola en un piso y pago un alquiler de 750 euros. Son tres habitaciones, una para cada una de mis hijas, un salón grande, cocina, baño, zona de ropas y corredor", afirma.
Pese al coste de la vivienda y al difícil comienzo que tuvo en España, Mónica hace un balance positivo de su vida en el país: "Yo vivo muy bien".
Aunque reconoce que echa de menos Colombia, hay un aspecto que pesa especialmente en su decisión de continuar en España: la seguridad.
"Extraño Colombia, pero aquí he encontrado una seguridad que no estoy dispuesta a abandonar todavía", concluye.
