Pocas escenas son tan cotidianas como abrir la nevera y encontrar un yogur Danone.
Los yogures de Danone están presentes en tres de cada cuatro hogares españoles y forman parte del día a día de millones de familias. Un alimento que destaca por su aporte nutricional y su versatilidad, al ser fuente natural de proteínas y calcio.
Sin embargo, detrás de cada yogur hay mucho más: décadas de investigación científica, conocimiento sobre fermentación y una apuesta constante por la innovación.
Con motivo del Día Mundial del Yogur, que se celebra el próximo 21 de octubre, repasamos cómo la ciencia ha acompañado la evolución de Danone desde sus orígenes hasta la actualidad. Una trayectoria marcada por la capacidad de entender cómo cambian las expectativas de las personas y traducir ese conocimiento en la evolución constante de un alimento tan cotidiano como el yogur.
Innovar para responder a las necesidades de hoy y anticiparse a las de mañana
La forma en que nos alimentamos ha cambiado profundamente en los últimos años. La salud, el bienestar y la nutrición ocupan un lugar cada vez más relevante en las decisiones alimentarias de las familias.
Conceptos como la salud digestiva, la microbiota, la proteína o el envejecimiento saludable, prácticamente ausentes de la conversación cotidiana hace apenas unos años, forman hoy parte de las preocupaciones de millones de personas. La alimentación ha dejado de entenderse únicamente como una necesidad básica para convertirse también en una herramienta de cuidado y prevención.
En este contexto, la innovación en el sector de la Alimentación desempeña un papel fundamental. No se trata únicamente de desarrollar nuevos productos, sino de comprender qué necesidades están emergiendo y cómo responder a ellas de forma sencilla, accesible y relevante.
Esa ha sido precisamente una de las constantes que han marcado la evolución de Danone desde sus orígenes. En 1919, Isaac Carasso elaboró el primer yogur Danone en nuestro país con un objetivo claro: acercar a las familias un alimento que podía contribuir a mejorar los problemas intestinales de los niños, y que ya contaba con una larga tradición en los Balcanes.
De hecho, los primeros yogures y kéfires de Danone se comercializaban en farmacias, reflejando el estrecho vínculo entre ciencia y alimentación que ha acompañado a la compañía desde sus inicios.
Los primeros yogures y kéfires de Danone se vendían en farmacias.
Más de un siglo después, las necesidades han cambiado, pero la lógica sigue siendo la misma: observar cómo evoluciona la sociedad, comprender qué preocupa a las personas y transformar ese conocimiento en soluciones que aporten valor.
Así han surgido categorías que hoy protagonizan gran parte del crecimiento del mercado, desde el auge de los alimentos fermentados y el kéfir hasta el interés por los yogures griegos o las propuestas altas en proteína. Tendencias que reflejan una transformación mucho más profunda: la búsqueda de una alimentación alineada con el bienestar y el cuidado de la salud.
La ciencia detrás de la innovación
Identificar estas tendencias y convertirlas en propuestas relevantes requiere una sólida base científica, además de observar y escuchar a la sociedad.
A lo largo de más de un siglo de investigación en alimentos fermentados, Danone ha desarrollado uno de los mayores patrimonios científicos de la categoría, con una colección de más de 4.000 cepas bacterianas, cerca de 1.900 de ellas exclusivas.
Detrás de esta labor se encuentra una red global de más de 2.100 científicos apoyada por centros de investigación e innovación repartidos por todo el mundo. Y España desempeña un papel relevante dentro de este ecosistema: nuestro país alberga el Hub de Ciencia de Tres Cantos, el Hub de Innovación de Aldaia y el centro de I+D Isaac y Daniel Carasso, especializado en fermentos, desde donde se desarrollan proyectos de alcance internacional.
Esta labor se refuerza además mediante la colaboración con instituciones científicas de referencia, como el CSIC, en áreas relacionadas con la alimentación, la microbiota y los alimentos fermentados.
Cuando la investigación llega a la nevera
Lo que comenzó hace más de un siglo con un único yogur se ha convertido en una de las propuestas más amplias y relevantes de la categoría en España, con marcas como Danone, Activia, YoPRO, Actimel o Danacol.
Pero la innovación no se mide únicamente por el número de productos que llegan al mercado. La reducción progresiva de azúcares añadidos o la ampliación de la oferta de productos naturales son ejemplos de cómo la innovación puede traducirse en mejoras concretas para responder a las preferencias y necesidades de las familias.
En definitiva, la innovación solo cobra sentido cuando es capaz de responder a necesidades reales. Ya sea a través de nuevas propuestas, mejoras nutricionales o reformulaciones, el objetivo sigue siendo el mismo: ofrecer soluciones cada vez más relevantes para acompañar a las personas en su alimentación y bienestar a lo largo de las distintas etapas de su vida.
"La ciencia que impulsa el yogur del futuro: más de un siglo de innovación en Danone" es un contenido elaborado por Marcas Ñ, la sección de Branded Content de El Español, en colaboración con Danone.
