Publicada
LO ESENCIAL
Exclusivo suscriptores

La crisis de la vivienda ha llevado a cientos de personas a instalarse en la Puerta del Sol de Madrid para reclamar medidas que permitan hacer frente al encarecimiento de los alquileres.

Entre quienes han decidido pasar la noche en el centro de la capital se encuentran dos mujeres que han contado a Espejo Público cómo el precio de la vivienda condiciona su día a día.

Una de ellas trabaja como administrativa y asegura que destina prácticamente la mitad de su sueldo al alquiler. De hecho, para poder acampar en Sol, confesaba cómo lo habían conseguido gracias a un "crowdfunding familiar".

Su situación, asegura, refleja las dificultades que encuentran muchos trabajadores para acceder a una vivienda sin que la renta se convierta en una parte desproporcionada de sus ingresos. "No hay futuro de la vivienda", sentencia.

Junto a ella se encuentra una psicóloga que también ha decidido sumarse a la protesta. Su caso muestra que las dificultades para independizarse y mantener una vivienda no afectan únicamente a quienes tienen salarios más bajos. "Te puedes imaginar mi situación que con 37 años estoy viviendo con 3 personas más en una casa", aseguraba.

Reivindicación en Madrid

El coste de los alquileres ayuda a entender el contexto de sus declaraciones. En Madrid, el precio de oferta de una vivienda de unos 80 metros cuadrados puede situarse alrededor de los 1.600 euros mensuales, aunque existen grandes diferencias entre distritos.

En las zonas más caras de la capital, la renta puede superar ampliamente esa cantidad, mientras que en distritos del sur y la periferia los precios son inferiores.

La vivienda también supone una barrera para quienes pretenden comprar. El acceso a una hipoteca suele requerir disponer de ahorros suficientes para cubrir aproximadamente un 20% del precio que no financia el banco, además de los impuestos y otros gastos asociados a la operación.

Esto eleva considerablemente la cantidad necesaria para dar el paso hacia la propiedad.

La acampada de Sol comenzó después de la manifestación convocada en Madrid tras el desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que había vivido durante décadas en su vivienda del distrito de Retiro.

Tras aquella movilización, cientos de personas decidieron permanecer en la plaza para reclamar medidas frente a la crisis habitacional.

Entre sus principales reivindicaciones se encuentran los contratos de alquiler indefinidos, la congelación de los precios, el fin de los desahucios de personas vulnerables sin alternativa habitacional y un mayor control sobre los alquileres de temporada y por habitaciones.

Aunque Maricarmen ha alcanzado un acuerdo para regresar a su vivienda, el Sindicato de Inquilinas no ha puesto fin a su protesta para reclamar cambios más amplios en el mercado del alquiler.