La alimentación de los hijos es una de las mayores preocupaciones para las familias. Durante el primer año de vida parece sencillo: la leche materna es el mejor alimento y se recomienda de forma exclusiva durante los primeros seis meses y como parte de una dieta progresivamente diversificada a partir de esa edad. Cuando la lactancia no es posible, no es suficiente o no es la opción elegida, las leches de fórmula son la alternativa.
A partir de los 12 meses, la alimentación de los niños se equipara a la de los adultos. Sin embargo, comer “de todo y en cantidad suficiente” no siempre garantiza la densidad de nutrientes que necesitan. La ciencia advierte de una brecha nutricional invisible en esta etapa, especialmente en hierro, vitamina D y omega-3 DHA.
Leches de crecimiento, el mejor aliado de los hogares
Es ahí donde sobresale la utilidad de las leches de crecimiento como el mejor aliado de los hogares para contribuir al aporte de estos elementos en la dieta de sus hijos a partir de su primer año de vida.
Es una forma sencilla, cómoda y muy eficaz porque, además, a través de estas formulaciones se reduce el exceso de proteínas o de azúcares.
El estudio EsNuPi (Estudio de Nutrición en Población Infantil Española) es una de las investigaciones más relevantes sobre el tema. Pone el foco precisamente en los patrones de ingesta de los menores y en el cómo puede incidir el consumo habitual de estas leches adaptadas.
El documento extrae conclusiones significativas a partir del análisis de los hábitos de 1.448 niños (divididos entre una muestra representativa de referencia de 707 niños y 741 consumidores habituales de leches adaptadas o enriquecidas):
- Ingesta energética media: se situó en 1.503 kcal/día en la muestra de referencia frente a 1.404 kcal/día en el grupo de consumidores de leches adaptadas.
- Perfil proteico ajustado: en la población de referencia el porcentaje de energía procedente de las proteínas fue más elevado (16,5% del total), alcanzando un 12% de niños con ingestas proteicas excesivas (>20% de la energía). En cambio, en los consumidores de leches adaptadas el aporte proteico fue más moderado (15,6% de la energía), reduciendo a la mitad (6%) el porcentaje de niños con ingestas proteicas descompensadas.
- Contribución de los lácteos: los lácteos representaron la principal fuente de energía diaria en ambos grupos, aunque con una contribución mayor en el grupo consumidor de leches adaptadas (24,3% vs. 20,4%).
- Aporte de calcio y yodo: el grupo consumidor de leches adaptadas registró mayores ingestas medias y un porcentaje superior de niños que alcanzaban las recomendaciones diarias de estos minerales esenciales para el desarrollo óseo y endocrino en estas etapas de crecimiento rápido.
Leche de vaca y leches adaptadas: ¿cuál es la diferencia?
Pese a sus ventajas nutricionales, subyace cierto desconocimiento o falsos mitos en torno a lo que son las leches adaptadas y lo que las separa de la leche de vaca. Incluso entre las familias más informadas puede surgir la duda: ¿qué lácteo ofrecer? ¿En qué situaciones es más conveniente?
No hay una respuesta absoluta, sino recomendaciones como las que se extraen del estudio EsNuPi: “En la infancia, las leches adaptadas contribuyen de manera importante a la ingesta total de energía y de nutrientes más allá del calcio, como el potasio y la vitamina D”:
- Aporte de hierro y micronutrientes: la leche de vaca es pobre en hierro. Una leche de crecimiento adecuadamente formulada aporta cantidades superiores para contribuir al desarrollo cognitivo.
- Perfil de ácidos grasos (DHA): fundamentales para el desarrollo del cerebro y la retina. En el estudio EsNuPi, el aporte de DHA alcanzó una media de 90 mg/día en consumidores de leches adaptadas, frente a solo 20 mg/día en la población infantil de referencia.
- Contenido proteico adecuado: las fórmulas adaptadas moderan la concentración de proteínas, cuyo consumo es también ligeramente elevado en los niños.
- Vitamina D: las leches adaptadas triplican la ingesta media de esta vitamina clave para los huesos y el sistema inmune.
Niña bebiendo un vaso de leche.
Respaldo de entidades científicas
Entidades científicas internacionales reconocen que el uso de las leches de crecimiento adaptadas a cada fase de la infancia puede ser una alternativa para alcanzar las ingestas de nutrientes recomendadas.
Es el caso de la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria), por ejemplo, que considera estos lácteos “un recurso para ayudar a lograr una ingesta suficiente de nutrientes críticos en niños y niñas pequeños”.
Esta entidad y otras de importancia en el ámbito de la nutrición y la salud reconocen el valor como herramienta nutricional de este tipo de productos si bien coinciden en señalar que no son necesarios de manera rutinaria y que la base para obtener todos los nutrientes esenciales es una dieta equilibrada.
El primer paso, una dieta equilibrada
En lo que coinciden los expertos, eso sí, es que el primer paso es facilitar a los pequeños una dieta diversa y equilibrada con alimentos frescos.
Por ello, estas formulaciones no deben entenderse como un sustituto de la dieta sino como un aporte adicional de nutrientes cuya cantidad diaria recomendada puede no alcanzarse de manera habitual.
La respuesta de Puleva para todas las edades
La utilidad está clara, pero,¿qué opciones ofrece el mercado para ello? Puleva da respuesta con una gama de leches adaptadas a las necesidades concretas de cada etapa:
A partir de 6 meses: PULEVA Peques 2
Como ya se ha mencionado, la leche materna es la mejor alternativa en niños de 6 meses. En caso de que no sea posible, suficiente o no sea la opción elegida, Puleva Peques 2 es una alternativa que aporta omega-3 DHA, hierro, calcio y 13 vitaminas en la concentración que establece la legislación de este tipo de fórmulas. Cabe recordar que la leche de vaca no adaptada no se recomienda antes del primer año.
Puleva Peques 2
De 1 a 3 años: PULEVA Peques 3
Contiene omega-3 DHA, calcio, 13 vitaminas y destaca por su densidad de hierro: un solo vaso aporta el 38% de la cantidad diaria recomendada, 13 veces más que la leche de vaca convencional. Todo ello sin azúcares añadidos en su variedad original.
Puleva Peques 3
A partir de 3 años: PULEVA MAX
Formulada para la etapa preescolar. Sin azúcares añadidos (en su variedad original), aporta omega-3 DHA, hierro, calcio y 12 vitaminas.
Puleva Max
Garantizar la mejor nutrición no exige pautas complejas, sino decisiones informadas sobre la base de la evidencia científica.
Ese es el mejor argumento para ayudar a evitar esa brecha nutricional invisible y conseguir que los niños tengan una alimentación saludable y con la cantidad y la calidad de nutrientes necesaria para su perfecto desarrollo.
"Nutrición infantil tras los 12 meses: la razón por la que "comer variado" no asegura todos los micronutrientes", es un contenido elaborado por Marcas Ñ, la sección de Branded Content de El Español, en colaboración con Instituto Puleva de Nutrición.
