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La situación, a simple vista, puede parecer beneficiosa para los inquilinos. Y es que, quien tenga que actualizar el precio del alquiler porque así aparece recogido en el contrato, tendrá una subida inferior. ¿Todos?

Será así para aquellos contratos firmados y que tengan como base de actualización el Índice de Referencia de Arrendamientos de Vivienda (IRAV). No para aquellos otros cuya actualización sea el Índice de Precios al Consumo (IPC).

“Mientras que el IRAV de agosto es del 2,47%, el IPC de ese mismo mes se situó en el 4,3%”, afirma Pedro Bretón, CEO de SEAG (Sociedad Española de Alquiler Garantizado).

Y añade que, aunque pueda parecer beneficioso para los inquilinos, “la caída de la oferta de alquiler producto de este tipo de medidas generará más impagos en el futuro y un mercado del alquiler menos sostenible”.

Recordemos que el IRAV se creó a finales de diciembre de 2024 y entró en vigor el 1 de enero de 2025. Su origen está en la Ley de Vivienda de 2023, y su razón de ser fue sustituir al IPC como índice de referencia en actualización anual de los contratos de alquiler.

Evolución contenida

Desde su entrada en vigor, el IRAV arrancó con un índice del 2,20%. El mínimo lo consiguió en marzo de 2025 (1,98%), y el máximo en julio de 2026 (2,49%).

Con estos datos, desde SEAG consideran que lo que genera esta actualización del índice es una evolución contenida de las rentas del alquiler. Dicho de otra manera, no refleja el incremento real de los costes que soportan los arrendadores.

"Los gastos asociados a una vivienda en alquiler, como el mantenimiento, los seguros, las cuotas de comunidad o el encarecimiento general de los precios, siguen creciendo por encima de lo que permite actualizarse la renta”, sostiene Bretón.

Por lo tanto, y desde su punto de vista, “supone un deterioro paulatino de la rentabilidad para muchos arrendadores".

¿Qué hacer para remediar la situación? “Avanzar hacia un marco que permita mantener la sostenibilidad económica del alquiler para quienes ponen sus viviendas en el mercado”, remarca.

Sin olvidar que otro de los factores que está influyendo sobremanera en el precio del alquiler es la falta de vivienda disponible.

"Se genera una sensación de alivio a corto plazo para algunos inquilinos, pero si disminuye la oferta de vivienda en alquiler, la presión sobre los precios terminará siendo aún mayor en los próximos años", resalta el experto.

Y concluye subrayando que “con este tipo de regulación se asfixia a la oferta, que es precisamente lo que necesitamos aumentar para favorecer el acceso al mercado residencial".