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El sector de la construcción atraviesa una situación paradójica: existe demanda de reformas, pero muchos profesionales aseguran que trabajar en ellas no siempre resulta atractivo.

Adrián, albañil con más de 20 años de experiencia, considera que las condiciones laborales y la presión sobre los precios explican parte de los problemas que arrastra el oficio.

Su llegada a la profesión no respondió a una vocación concreta: "Fue por necesidad. No solo soy albañil, soy mucho más, hago trabajos de muchos tipos", explica a EL ESPAÑOL.

Es una trayectoria de más de dos décadas que le ha permitido comprobar cómo han cambiado las obras, los clientes y también la forma de competir dentro del sector. Así, uno de los principales problemas que señala es la presión sobre los precios.

"Ahora hay muchos intermediarios y mucha mano de obra barata, la mayoría de los clientes solo buscan barato, no dicen nada de la calidad", asegura. Una situación que, según su experiencia, también ha repercutido directamente sobre lo que pueden cobrar los profesionales.

Las condiciones laborales de la construcción

"Los precios van por los suelos, hay mucha demanda pero la mayoría buscan mano de obra barata o gratis si puede ser", sostiene Adrián. Esta situación contrasta con los costes y la responsabilidad que implica realizar determinados trabajos de construcción y reforma.

Las retribuciones dependen de factores como la categoría profesional, la experiencia y el convenio colectivo aplicable en cada provincia. Como referencia, los salarios de un peón o ayudante pueden situarse entre los 13.900 y los 18.500 euros brutos anuales, mientras que un oficial de primera puede rondar los 22.000-23.000 euros.

En el caso de los profesionales con una trayectoria superior a una década, los salarios pueden superar los 25.000 euros brutos anuales y alcanzar cifras superiores en puestos especializados o con mayor responsabilidad.

Sin embargo, Adrián considera que la cuestión salarial no explica por sí sola la falta de atractivo del oficio. También observa un cambio en el perfil de quienes trabajan actualmente en las obras. "Solo se ven extranjeros, la mayoría latinos", señala.

El relevo generacional es otro de los debates que rodean a la construcción. Para Adrián, no se trata simplemente de que falten albañiles, sino de que existe una carencia de profesionales cualificados. "No creo que faltan albañiles, lo que falta es mano profesional de verdad", afirma.

Preguntado por las razones por las que la profesión puede resultar poco atractiva para los jóvenes, su respuesta es breve: "Será por muchos motivos".

La valoración que hace de sus propias condiciones laborales es todavía más contundente. "No hay muchas ventajas en el mundo de las reformas, simplemente es lo que hay, no queda otra", apuntaba. "Las condiciones laborales son malas a muy malas, por lo menos donde he trabajado yo y hablo de varios sectores, no solo en la construcción".

Una visión que pone el foco en una de las dificultades que afronta el sector: mantener profesionales cualificados y conseguir que nuevas generaciones encuentren atractivo en un oficio que requiere experiencia, formación y esfuerzo físico.