Javi tiene 69 años y lleva seis viviendo en una caravana en el aparcamiento municipal del Polideportivo Son Hugo, en Mallorca. Llegó allí cuando tenía 63, después de no poder seguir pagando el alquiler de su vivienda.
Ahora, el recinto acoge ya 111 caravanas y las autoridades estudian medidas para cerrar el aparcamiento y limitar su acceso. "Las cosas han ido a peor porque no encontramos apoyo por parte de ningún político que esté en el Gobierno", explica Javi en el canal de YouTube de Diego Revuelta.
El hombre asegura que el asentamiento ha crecido al mismo tiempo que se complicaba el acceso a la vivienda en la isla. "Cada vez encontramos más gente que viene a preguntarnos y mucha gente que viene a instalarse directamente. Vienen porque las opciones de vida no dan para más", señala.
Residiendo en un aparcamiento de caravanas
Javi llegó a Mallorca hace 25 años después de pasar su infancia y juventud en Mar del Plata, Argentina. Durante años trabajó como camionero, pero terminó jubilándose con una pensión de algo más de 500 euros mensuales.
Antes de vivir en la caravana tenía un piso de alquiler por el que pagaba entre 670 y 680 euros, una cantidad que dejó de poder asumir cuando su cuenta bancaria se quedó a cero.
Ahora comparte sus pocos metros cuadrados con Luna, una perra que adoptó hace un año. También compró un televisor para combatir las horas de soledad.
"Necesité tener una televisión para estar entretenido, porque la cabeza a veces es traicionera con uno mismo", explica. "Conseguí una tele y adopté a Luna hace un año. Es un motivo por el cual te motiva para levantarte, para salir, porque es una obligación y hay que atenderla".
El precio de la vivienda es, para Javi, uno de los principales motivos que explican el crecimiento del asentamiento: "Son 111 caravanas. Este problema es exponencial. Acá ya estamos hablando de alquileres entre 1.100 y 1.700 euros y de ahí para arriba".
Pero ahora la situación puede cambiar. Según relata, el Ayuntamiento pretende cerrar el recinto y establecer un horario de entrada y salida entre las 8:00 y las 22:00 horas. Una medida que, a su juicio, podría generar problemas para quienes trabajan fuera de ese horario.
"En este lugar especialmente lo que se pretende es hacer un gueto. Todo esto se quiere cerrar y va a tener un horario de entrada y de salida", indica. "Pero aquí hay gente que entra a las 5 de la mañana a trabajar, ¿qué hace? ¿Llama a la empresa y dice que no puede ir porque la puerta está cerrada?".
Para Javi, vivir en una caravana no es una elección para la mayoría de sus vecinos.
"Eso de que a la gente le gusta vivir en caravana será un 5%. El 95% es gente que tiene que venir a trabajar y ganarse el sustento de cada día, porque el costo de la vivienda ha llegado a una realidad en la que es imposible vivir en una casa", sostiene.
A sus 69 años, Javi no espera volver a una vivienda convencional. Su preocupación está ahora puesta en quienes vienen detrás: "Tiene que ser para las futuras generaciones. Tienen que ver la solución de todas las cosas que nos están pasando hoy".
