Silvia Jiménez es hostelera y a través de sus redes sociales ha compartido su experiencia y con ello ha abierto un debate importante en España: ¿Es verdad que la gente no quiere trabajar?
Las cifras de absentismo laboral en España en el primer trimestre de 2026 registró su nivel más alto situándose en 7,62% de las horas pactadas. Esto se traduce en que más de 1,6 millones de personas no acudieron diariamente a sus puestos de trabajo, según los datos de Randstad.
Jiménez se ha tenido que enfrentar a estas personas que llegan un día a su puesto de trabajo y rápidamente desaparecen o que ni siquiera se enfrentan a las entrevistas.
"No puedo amargarme"
"La gente ya no quiere trabajar", comenzó de manera contundente la empresaria relatando que estaba a punto de abrir un nuevo restaurante y tenía la sensación de que "por primera vez parecía que estaba todo controlado", esto fue hasta que "me sonó el teléfono".
"Era una persona que empezaba a trabajar ese mismo día y me llama para decirme que ya no va a venir", recordó la hostelera que continuó señalando que lo primero que pensó fue " j**der, otra vez".
Explicó que "era la séptima persona en un mes que no se presentaba a trabajar o que empezaba y lo dejaba. Y mejor ni hablamos de los que confirman una entrevista y directamente ni aparecen".
Según Randstad, en el sector de los servicios las tasas de absentismo llegan al 7,6%, lo que se traduce en 1,2 millones de trabajadores diarios, situándose por encima de la media nacional.
Lo cierto es que en el sector de servicios, sobre todo en atención al público, sanidad y servicios sociales; se ha visto un incremento de ausencias por procesos de estrés, ansiedad y burnout.
El sector de la hostelería es conocido por las altas cargas de estrés que deben afrontar sus trabajadores, además de que sus jornadas exigen mucho esfuerzo físico, lo cual explica estas cifras.
Sin embargo el caso de Jiménez muestra la realidad al otro lado haciendo énfasis en aquellos que deciden faltar a sus puestos de trabajo por otros motivos no necesariamente médicos.
La joven empresaria comentó que ese día llegó a dos conclusiones: "La primera, que no puedo amargarme por cosas que no dependen de mí", señaló.
"La segunda, en hostelería hablamos muchísimo y muchas veces con razón, de los horarios, condiciones o de cómo las empresas tratan a las personas, pero el respeto tiene que ser algo mutuo", recalcó la hostelera enfatizando en que estar del otro lado de esa llamada también es complicado.
Tras exponer todo esto, la empresaria quiso concluir señalando cuál es el verdadero impacto de estas ausencias: "Si tu trabajo no te encaja, no pasa absolutamente nada, eres libre de elegir, pero avisa, porque cuando simplemente no apareces, no estás dejando tirada una empresa, estás dejando tirados a los compañeros que ese día van a tener que hacer también tu trabajo", finalizó.
