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Las claves

El Ingreso Mínimo Vital (IMV) es una prestación no contributiva de la Seguridad Social en España diseñada para prevenir el riesgo de pobreza y exclusión social de personas que viven solas o integradas en una unidad de convivencia y que carecen de recursos económicos básicos para cubrir sus necesidades esenciales.

De esta manera, también pueden aplicar a esta subvención los jóvenes de 23 a 29 años que residan bajo el mismo techo que sus progenitores o que compartan piso, pero no estén integrados en su unidad de convivencia.

No obstante, deben cumplir una serie de requisitos para ello como por ejemplo demostrar que han vivido de forma independiente durante al menos los dos años anteriores a la solicitud.

¿Cómo funciona el IMV?

Como fue mencionado, el joven debe acreditar que ha vivido de forma independiente al menos dos años antes de la solicitud. Durante estos años debe haber estado dado de alta en la Seguridad Social o mutualidad equivalente, durante mínimo 12 meses, seguidos o de forma discontinua.

En el caso de los jóvenes de entre 18 y 22 años podrán solicitarlo si provienen de centros residenciales de protección de menores, habiendo estado tutelados los tres años anteriores a la mayoría de edad. También pueden pedirlo huérfanos absolutos que vivan solos, víctimas de trata o personas sin hogar.

Los mayores de 30 años que quieran optar por el IMV, deben acreditar durante el año inmediatamente anterior a la solicitud que vivieron en un domicilio distinto al de sus padres o tutores, a menos que haya un cese de convivencia que se deba al fallecimiento de estos.

En el 2026 el Gobierno aplicó una nueva revalorización de las cantidades de esta ayuda del 11,4%, una cifra que se sitúa por encima del Índice de Precios al Consumo (IPC). Con esta subida la idea es recuperar el poder adquisitivo de las familias más vulnerables frente a las crisis inflacionarias recientes.

En el caso de que el subvencionado consiga un trabajo o aumente su salario mientras percibe esta ayuda, no la pierde, sino que se permite al trabajador retener una parte de esos nuevos ingresos con el objetivo de que sea mejor trabajar antes que vivir del IMV.

Para solicitar esta prestación hay que acudir al Instituto Nacional de la Seguridad Social, ya sea de manera presencial, por correo o telemática.

Asimismo, es pertinente presentar el documento de identidad, certificado de empadronamiento histórico y colectivo y el libro de familia o certificado de registro civil.

Es importante acotar que no es necesario presentar la declaración de la renta ni datos bancarios, ya que el INSS cruza los datos directamente con la Agencia Tributaria para verificar el nivel de ingresos y patrimonio.

De esta manera, el objetivo del IMV es incentivar el empleo y apoyar a aquellas familias o personas que se encuentran en situaciones vulnerables a nivel económico y, en este caso, que ven la opción de independizarse como algo imposible.