La edad de emancipación en España es 30 años, la más alta de la Unión Europea. Como el precio medio de venta se sitúa en 2.924 euros por metro cuadrado y el de alquiler en 15,1 euros por metro cuadrado, los jóvenes ven lejana la posibilidad de independizarse.
La mayoría de los jóvenes dependen de su capacidad de ahorro para conseguir independizarse, ya que, la situación de la vivienda es tal que el Salario Mínimo Interprofesional (SMI) no es suficiente por sí solo para hacerse con un inmueble.
Lo cierto es que la subida de costes fijos como el alquiler o la cesta de la compra, neutraliza el aumento de los ingresos nominales, mermando la capacidad de ahorro. Esto imposibilita a la mayoría acumular el 20% o 30% del capital necesario para la entrada de una hipoteca.
No obstante, algunos expertos atribuyen esta falta de capacidad de ahorro a una mala gestión del dinero: "El chaval que quiere ahorrar para comprar una vivienda se hace tres vacaciones, come en buen restaurante dos o tres veces y fines de semana fantásticos", señaló Gonzalo Bernardos en unas declaraciones recogidas por El Confidencial.
Según Bernardos, a pesar de profesar que desean una vivienda, muchos jóvenes no están dispuestos a renunciar a ciertos 'caprichos': "Ahorrar cuesta esfuerzo y uno no puede pegarse la vida padre y ahorrar a la vez (...) La gente joven tiene futuro, pero gasta como si no hubiera ninguno", explicó.
Una economía complicada
Por su parte los jóvenes defienden que la situación económica a la que se enfrentan es compleja. La tasa de paro de menores de 25 años es considerablemente elevada, situándose en 23,8% según la Encuesta de Población Activa.
Esta cifra, a pesar de haber mejorado en comparación con otros periodos de crisis, duplica la tasa de paro general nacional y la media de la Unión Europea de alrededor de 14%.
Sin embargo, la reforma laboral ha incrementado la proporción de contratos indefinidos en el primer empleo, aunque, a pesar de ello, persisten la alta tasa de parcialidad involuntaria y la rotación en los primeros años de incorporación al mercado laboral.
Además, gracias a las sucesivas revalorizaciones del SMI el nivel salarial de entrada ha mejorado, sobre todo en empleos no cualificados o del sector de servicios.
A pesar de estas mejoras, lo cierto es que el precio de la vivienda en alquiler ha visto una subida del 5,8% interanual, mientras que el precio de compra ha aumentado un 12,5%.
Este incremento ha generado una situación paradójica. Las zonas donde más oportunidades de empleo hay, como Madrid o Barcelona, es donde los mercados residenciales están más tensionados.
Con lo cual, acceder a una vivienda en estas zonas es aún más complicado, por ello, la mayoría de los jóvenes que deciden mudarse por motivos laborales a estas comunidades optan por alquilar una habitación.
Esto último también ha llevado a que la oferta de habitaciones se dispare un 12% situando el precio medio en 425 euros mensuales.
Así, los jóvenes españoles se enfrentan a una situación compleja económicamente donde ahorrar parece misión imposible. Por ello, como explicó Bernardos, deben hacer una buena gestión de gastos para conseguir acceder al mercado de la vivienda.
