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Las claves

Hay quien puede llamarlo simple matemáticas: un negocio más otro suman dos. Y hay quien puede definirlo con una palabra que está muy de moda: fusión. Sea como fuere, Marta Pérez ha unido dos conceptos empresariales: lavandería autoservicio y cafetería de especialidad.

“Lavar fuera de casa es más económico que lavar dentro de casa pero con bar mola más”, afirma en un vídeo de YouTube donde es entrevistada por Eric Ponce. Eso sí, matiza que la idea no es solo suya. Ahí está Gerard, su pareja y socio fundadores de ‘La Bar’.

Un dos en uno que hace posible situaciones de lo más rocambolescas: “Hay dos amigos que cada domingo uno viene a lavar y otro a tomar un cubata”.

Las cifras

‘La bar’ cuenta ya con dos establecimientos en Barcelona. Y la facturación, de media, viene a ser de unos 24.000 euros al mes. Es decir, unos 800 euros al día.

En el primer local, Marta y Gerard invirtieron unos 110.000 euros, mientras que la cifra llegó a los 140.000 euros en el segundo. Eso sí, en el primero se encargaron ellos mismos de la reforma, mientras que en el segundo ya estaba incluida en el precio.

¿Y cuánto cuestan las máquinas de lavar? Entre 24.000 y 25.000 euros, incluyendo dos lavadoras pequeñas de 11 kilos, una grande de 19 kilos y dos secadoras.

“Dudamos entre comprar o alquilar pero vimos que era el mismo desembolso adquirirlas de un inicio y nos dijimos que salía mucho más a cuenta pagarlas de cero”, explica Marta.

Al ser bar y cafetería, tuvieron que pagar dos licencias. ¿El negocio más rentable? El 35% de los ingresos proviene de la cafetería y el 65% del bar.

Veamos: un lavado pequeño cuesta 5,80 euros, con un coste alrededor de 1,40 euros. Es decir, el margen está sobre los 4 euros. Y si es un lavado grande, vale 11 euros, con un coste de tres euros, y un margen de 8 euros.

En el caso del secado, que es de tres euros su precio, el coste oscila entre los 50 céntimos y un euro, y el margen es de dos euros.

En el caso de la cafetería, donde venden desde café hasta vino, cócteles, bocadillos o empanadas argentinas, los márgenes son más ajustados.

“La idea nació de hacer la espera en la lavandería más interesante. Que la gente aproveche el tiempo, porque el tiempo es oro”, añade Marta.

Con los números antes descritos, su previsión apunta a que la inversión esté amortizada en un periodo que oscila entre cuatro y cinco años. Y no descartan abrir un tercer local.

“El beneficio neto mensual suele estar entre los 3.000 y los 3.500 euros al mes”, concreta la cofundadora de ‘La bar’. Cifra que, en determinados meses, puede ser de hasta 5.000 euros.

Ahí entran en juego el número de clientes, los gastos en agua, luz, electricidad y gas. ¿Quiénes son sus clientes? Principalmente gente del barrio (personas mayores, estudiantes, turistas o personas que necesitan lavar artículos con volumen como edredones).

“Lavar fuera de casa es más barato”, subraya Marta Pérez que no duda en añadir que los comienzos fueron complicados pero “lo que hemos conseguido está genial”.

Porque hay gente que viene, según explica, “a trabajar, o solo a tomarse algo, o que queda con alguien a charlar. Incluso hubo una escritora que escribió aquí su obra. El ambiente es muy bueno”, concluye.