El Gran Premio de Fórmula 1 supuso para Madrid un negocio millonario que logró poner a la ciudad en el mapa de este deporte y convertir el MadRing en un motor económico para los próximos nueve años, que es hasta cuando tiene vigencia el acuerdo.
Tan solo ese fin de semana se crearon unos 8.850 puestos de trabajo directos. Uno de estos puestos fue el de Andrea, un nombre ficticio que dio la protagonista a Cadena Ser en su entrevista, que fue contratada como camarera por una empresa de trabajo temporal, especializada en hostelería y servicios a domicilio.
Sin embargo, el testimonio de la trabajadora sobre las condiciones laborales a las que se tuvo que enfrentar ese fin de semana reflejan jornadas excesivas e intensas por tan solo ocho euros la hora.
"Agradecemos el esfuerzo"
Andrea fue convocada a trabajar el viernes, sábado y domingo, los tres días que duró el macroevento. Contó a la Cadena Ser que el primer día llegó al circuito a las siete de la mañana y terminó su jornada a las ocho y media de la tarde.
El sábado su jornada consistió en 12 horas consecutivas, es decir, de ocho de la mañana a ocho y media de la tarde. A pesar de que ya una jornada de 12 horas puede parecer excesiva, la camarera descubrió que la situación podía empeorar.
"Agradecemos mucho el esfuerzo, chicos, mañana es el Golden Day, cerremos como se debe", leía el mensaje que recibió la trabajadora por parte de la empresa, además de detallar que su jornada laboral del domingo sería desde las 7:00 horas hasta las 24:00 horas.
De esta manera, Andrea comentó que aquel día tuvo "una jornada de 18 horas" y que además "no teníamos ni 20 minutos para comer", con lo cual desveló que comían "de pie, en mitad de una cocina, en un espacio muy reducido".
Camarero llevando platos con carnes.
Por otro lado, manifestó que los camareros también se encargaron de descargar el material de los camiones o fregar vajillas, actividades que no forman parte de sus funciones.
Además, no había fregadero, por lo cual comentó que los mandaron a utilizar el agua del cubo utilizado para mantener las bebidas frías en el catering.
Aunque ya las condiciones son dudosas, la trabajadora reveló otro detalle importante: a los trabajadores de coctelería no se les habilitó ningún espacio para su trabajo, por lo cual, acabaron llevando a cabo sus funciones en una escalera de emergencia a pleno sol.
Como fue explicado con anterioridad, los trabajadores de dicha empresa cobraron ocho euros la hora, sin embargo, el Convenio de Hostelería de Madrid expone que el mínimo a cobrar debería ser 10 euros la hora.
Finalmente, y sumando a todas las precarias condiciones laborales que tuvo que soportar Andrea, en el contrato laboral se establece que la fecha de contratación fue el domingo 13 de septiembre, cuando ya el viernes 11 de septiembre los trabajadores habían comenzado.
