Si bien el verano llega a su fin, son muchos los trabajadores que no han podido permitirse disfrutar de unos días de descanso.
Mientras para algunos las vacaciones forman parte habitual de la temporada estival, para quienes tienen salarios bajos o afrontan condiciones laborales difíciles, unos días lejos del trabajo pueden convertirse en un lujo difícil de alcanzar.
Marimar Jiménez, limpiadora de hoteles de 64 años y miembro del sindicato Las Kellys, es un ejemplo de esta situación. Sus ingresos no le permiten afrontar unas vacaciones convencionales y, según explicó, tiene que recurrir a alternativas más económicas para disfrutar de unos días de descanso.
El debate sobre el alto coste de las vacaciones para los españoles cobró especial protagonismo en el plató de LaSexta Xplica, donde economistas, empresarios, sindicalistas y trabajadores analizaron las dificultades que encuentran muchas personas para poder permitirse un viaje.
Una de las perspectivas fue la de María del Mar Jiménez, una camarera de piso de 64 años, que explicó cuáles son sus posibilidades económicas para disfrutar del verano. "No tengo dinero para irme en verano. Me voy siempre con el Imserso, que me sale más barato", afirmó la trabajadora.
Las condiciones de la limpieza de hoteles
Además, contó cómo su pertenencia al sindicato Las Kellys la llevó a intentar buscar un tren a Barcelona para poder manifestarse junto a sus compañeras en defensa de unas mejores condiciones laborales.
Sin embargo, el precio del viaje terminó por hacer inviable el desplazamiento: "El día 25 es el 11 aniversario de que nos formamos Las Kellys y hay una movida en Barcelona. Yo no puedo ir porque el tren me cuesta 300 euros ida y vuelta, más el hotel son 200 y pico".
Marimar fue tajante al explicar el coste que supondría acudir a Barcelona. "Me sale el fin de semana por 1.000 euros y las Kellys no tenemos ese dinero", apuntaba.
Si desplazarse para apoyar a sus compañeras ya supone un esfuerzo económico difícil de asumir, disfrutar de unas vacaciones resulta todavía más complicado.
"Para Las Kellys es ahora el trabajo más duro", indicaba. "Lo que no puedo hacer es pagar 1.000 euros por un hotel y luego otros mil en comer. No me lo puedo permitir".
La trabajadora también habló de las condiciones laborales de las empleadas dedicadas a la limpieza de hoteles, poniendo el foco especialmente en la evolución de sus salarios frente al crecimiento del sector.
"Es curioso que en los últimos 10 años ha subido la hostelería un 40% y a nosotros hace diez años nos pagaban un euro y medio por habitación", indicaba. "Diez años después nos siguen pagando un euro y medio. La cosa ha ido muy bien para los empresarios, pero nosotras seguimos igual".
Las Kellys, el colectivo al que pertenece Marimar, nació en 2014 a través de las redes sociales, se convirtió en asociación en 2016 y dos años después pasó a ser sindicato. Su objetivo es reclamar mejores sueldos y condiciones para las trabajadoras, especialmente frente a la externalización.
Según datos de Comisiones Obreras, el 95,9% de las camareras de piso sufre síntomas de ansiedad, mientras que cuatro de cada diez presentan síntomas de depresión. Una realidad que pone de manifiesto las dificultades a las que se enfrenta este colectivo.
