¿Darías un cambio radical a tu vida con tal de hacer lo que te gusta? Esta es la historia de David, un agricultor de Cádiz que abandonó el volante de su taxi por las herramientas de cultivo.
"Yo era taxista y no estaba muy convencido (...); siempre me ha gustado el campo y cuando un amigo mío me habló de la pitaya [...], me decidí por vocación", explica en una entrevista de YouTube para El Podcast de FruSur.
"Trabajo en lo que me gusta y encima me pagan", añade. Sin embargo, David advierte que el oficio de agricultor no es un camino de rosas: "La inversión es fuerte y hay que ser muy valiente".
Los riesgos de la agricultura y las ventajas de la pitaya
"Tienes que arriesgar 50.000 euros ahí tirados en el campo para empezar a recoger frutos pasados dos años", expresa. Y es que esta es una de las realidades con las que se encuentran muchos agricultores noveles.
En su caso, siembra pitaya roja o fruta del dragón, un tipo de cultivo óptimo para el terreno español por su relativo bajo coste. Si bien requiere la construcción de invernaderos para protegerse del frío, su demanda de agua es aproximadamente la mitad que los cítricos.
La diferencia es todavía mayor en comparación a otros frutos subtropicales de moda como el aguacate o el mango, según el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía. Esta resistencia a las sequías es su mayor ventaja.
Quizás por eso se ha popularizado especialmente en Andalucía, la Región de Murcia, la Comunidad Valenciana y las Islas Canarias. De hecho, los cultivos de fruta del dragón en España comenzaron en el archipiélago canario por su clima óptimo.
Fruta del dragón: una inversión inicial muy alta
El Instituto Canario de Investigaciones Agrarias sitúa el coste inicial de una plantación de pitaya en entre 20.000 y 40.000 euros por hectárea. Esto se debe a que la fruta del dragón exige montar estructuras pesadas de hormigón y acero que soporten el peso de los cactus.
No obstante, la primera cosecha tan solo tarda entre 14 y 18 meses y una hectárea a pleno rendimiento supera con facilidad los 20.000 kilos anuales de fruta.
Por contra, muchas variedades no son autopolinizantes, ya que la flor se abre por la noche y dura apenas unas horas.
Esto obliga a los agricultores a polinizar cada espécimen a mano durante la madrugada, disparando los costes de mano de obra.
Pero lo más importante para David en su trabajo es tener a una persona cerca que haga más fácil el día a día en el campo y, sobre todo, que entienda su vocación.
"Necesitas una persona al lado que te apoye y tire para adelante desde el primer día", concluye.
