Elegir un empleo no depende únicamente del dinero que se recibe a final de mes.
Las condiciones laborales, el esfuerzo físico y las posibilidades de mejorar el sueldo también influyen en una decisión que puede marcar el futuro profesional de cualquier trabajador.
En España, la construcción afronta dificultades para atraer a nuevos profesionales y garantizar el relevo generacional.
Aunque durante años fue una salida habitual para muchos jóvenes, actualmente compite con otras alternativas que pueden resultar más atractivas desde el primer momento.
Una de ellas es el trabajo en almacenes, donde las condiciones pueden ser menos exigentes físicamente.
Sobre esta situación ha hablado Diego Martí, un albañil entrevistado en el podcast Sector Oficios, donde ha explicado por qué algunos trabajadores se decantan por estos empleos y qué diferencias encuentra entre ambos sectores.
Martí considera que el desgaste físico es uno de los factores que más influyen a la hora de elegir entre una obra y un almacén. "Te metes de mozo en un almacén y estás cobrando lo mismo que un peón", señala.
Sin embargo, aunque el salario inicial pueda ser parecido, las condiciones de trabajo son muy diferentes. El albañil sostiene que trabajar en una nave puede ser "10 veces más fácil o menos duro" que hacerlo en una obra.
Para explicar esta diferencia, pone el foco en las tareas que debe realizar un peón durante su jornada. Entre ellas, menciona "subir material y bajar escombro a un quinto piso sin ascensor", además de hacer zanjas o mover bloques.
"No es lo mismo", resume Martí, que entiende que muchos jóvenes valoren las condiciones de un empleo antes de incorporarse a la construcción.
"Aquí me pagan 1.500 euros y estoy dentro de la nave fresquito", explica al describir el razonamiento de quienes prefieren trabajar en un almacén, frente a hacerlo "cara al sol y partiéndose el lomo" por un sueldo parecido.
La experiencia como inversión
A pesar de reconocer las dificultades que presenta la profesión, Martí considera que también hay que valorar las posibilidades de progresar con el paso del tiempo.
"Al final vas a empezar cobrando lo mínimo, es normal", afirma.
No obstante, explica que la experiencia permite adquirir conocimientos y mejorar las condiciones económicas: "A medida que vayas aprendiendo más habilidades vas a poder cobrar más".
En cambio, sostiene que "de mozo en un almacén vas a cobrar siempre lo mismo".
El albañil reconoce que existen excepciones, especialmente cuando un trabajador puede ascender dentro de una empresa.
Sin embargo, advierte de que asumir más responsabilidades no siempre compensa económicamente.
"Sé de muchos casos, sobre todo en almacenes de naranjas, que les ofrecen ser encargados y por 50 euros más o 100 euros más no les interesa", explica.
Por ello, Martí considera que los primeros años de albañilería "está claro que son duros", aunque defiende que aprender el oficio puede ofrecer mayores posibilidades de crecimiento profesional.
