La historia de Arnau muestra una forma de vida muy alejada de la que siguen muchos jóvenes de su edad.
Con solo 18 años decidió dejar Barcelona y trasladarse por su cuenta a un entorno rural, donde comenzó a construir poco a poco una vida basada en la naturaleza, la producción de alimentos y una mayor autonomía personal.
Seis años después, a sus 24 años, el joven asegura que aquella decisión ha cambiado por completo su manera de entender el día a día. Su rutina transcurre entre montañas, animales y cultivos, lejos del ritmo de la ciudad y de los horarios convencionales.
"La mayor diferencia de todas es primero de todo la vitalidad que te da vivir así", explica en el canal Corraleros. "Te da literalmente vida, energía, ganas de hacer cosas".
Arnau recuerda que durante su etapa en Barcelona se encontraba constantemente cansado y sin motivación: "Me levantaba por la mañana con poca energía, estaba estudiando y notaba que incluso tenía anemia. Estaba súper desganado, sin ganas de hacer nada".
Vivir en el campo
La sensación llegaba a ser todavía más intensa cuando regresaba a la ciudad después de pasar tiempo en el entorno rural. "Me sentía como un zombi", recuerda. Aquella situación terminó impulsándole a cambiar de forma radical su día a día y a empezar una nueva etapa lejos de Barcelona.
Su vida actual está estrechamente ligada a la autosuficiencia. Arnau dispone de un huerto propio, cultiva vegetales desde la semilla, obtiene huevos de sus gallinas y patos y mantiene cabras para producir la leche. A todo ello suma la caza de ciervos y corzos como otra vía para conseguir alimentos.
"La caza es la mayor forma de ser autosuficiente", sostiene. El joven explica que prefiere obtener directamente los animales que consume antes que recurrir siempre al supermercado.
"Prefiero cazar o criar los propios animales que voy a consumir", confesaba. "Cuesta muchísimo más esfuerzo que ir al supermercado, pero comes por diez o por cien de calidad".
Sin embargo, Arnau también aclara que su objetivo no consiste en depender exclusivamente de aquello que produce. "El objetivo no es ser 100% autosuficiente, sino el mayor número posible sin que me ocupe todo el día", explica.
Su modelo de vida también incluye aprovechar al máximo los recursos disponibles. Utiliza madera de árboles muertos para calentarse, recoge agua de un manantial, transforma restos de carne en embutidos, fabrica jabón con aceite reciclado y aprovecha las pieles de los animales que caza.
La independencia también está presente en su relación con el trabajo. "No me gustaría trabajar para otra persona, tener horarios marcados y que me digan cuándo entrar y salir", afirma. Por ello, ha puesto en marcha su propio proyecto de cría ética de conejos, 'Cunilove'.
A pesar del esfuerzo que exige mantener este estilo de vida, Arnau asegura sentirse plenamente satisfecho: "Me siento el hombre más rico de la tierra pudiendo vivir así".
