La construcción afronta uno de sus principales retos de cara a los próximos años: encontrar trabajadores suficientes para responder a la creciente demanda de vivienda y a las obras previstas en España.
De acuerdo con datos de la Conferencia Nacional de la Construcción, el sector calcula un déficit de alrededor de 700.000 profesionales para cubrir sus necesidades de mano de obra.
El problema no está solo en la cantidad de trabajadores disponibles, sino también la dificultad para atraer nuevas generaciones. La construcción se enfrenta a un acusado envejecimiento de sus profesionales y a la falta de relevo generacional, especialmente en oficios como la albañilería, fontanería o electricidad.
En este escenario aparece el caso de Santiago Carpintero, un joven albañil de 22 años que decidió apostar por un oficio que conoce desde pequeño.
Mientras muchos jóvenes orientan su futuro hacia carreras universitarias y sectores como la medicina o la informática, Santi encontró en la obra una profesión en la que podía formarse y desarrollar una carrera.
Un oficio sin relevo generacional
La relación de Santiago con la albañilería comenzó mucho antes de convertirla en su trabajo. "En la ESO, cuando no tenía exámenes, me iba a trabajar por las tardes a la obra. Incluso estudiando teleco, cuando no me apetecía estudiar, me iba a la obra", recordaba.
Con el tiempo, aquella afición terminó convirtiéndose en una vocación. Colocar ladrillo, levantar paredes o trabajar con cemento dejaron de ser actividades ocasionales para convertirse en una profesión que disfruta.
"Es lo que realmente me gusta. Lo llevo como si no fuera un trabajo, como si fuera una rutina de lo que más me gusta", explicaba Santi en el podcast Sector Oficios.
El perfil de Santi contrasta con la evolución que ha experimentado la profesión durante las últimas décadas. Según datos de BBVA Research, en 2007 uno de cada cinco albañiles tenía menos de 30 años. Actualmente, los jóvenes apenas representan el 5% del total.
Mientras tanto, el peso de los trabajadores mayores de 45 años ha aumentado considerablemente: han pasado de representar algo más del 30% a superar el 65% del colectivo.
La entrada de nuevos trabajadores se ha reducido de manera significativa y el sector teme quedarse sin suficientes profesionales cuando las generaciones actuales alcancen la jubilación.
La situación también afecta a las perspectivas económicas del oficio. Portales como Jobted o Tusalario sitúan el salario de un albañil entre 1.200 y 1.800 euros brutos mensuales, dependiendo de factores como la experiencia y la categoría profesional.
Sin embargo, los ingresos pueden ser mayores para quienes trabajan por cuenta propia y consiguen acumular varios proyectos. El propio Santi lo explicaba en sus redes sociales (@elalbañildetiktok): "Existe la creencia de que ganamos poco, pero con tres reformas mensuales puedo sacar más de 5.000 euros".
Más allá de hablar de salarios, Santi utiliza sus redes sociales para intentar cambiar la percepción que existe entre los jóvenes sobre los oficios tradicionales. Para ello, incluso participa en una comunidad de trabajadores jóvenes del sector.
Así, para el joven albañil, una de las dificultades es que muchos estudiantes descartan estos trabajos antes incluso de conocer sus posibilidades laborales. "Ahora toda la gente quiere estudiar, que es lo suyo, estudiar, pero también hay trabajos de toda la vida como carpintería, fontanería, albañilería, electricidad... que se están perdiendo".
El problema del relevo generacional puede agravarse en los próximos años: "Llega un momento que dices: ¿entonces en 20 años cómo se van a fabricar las casas si lo que estaban construyendo ya se han jubilado?".
Santi considera que esta falta de profesionales puede terminar modificando la valoración económica de estos oficios. "Soy partidario de que el día de mañana, cuando no haya nadie, vamos a estar solos y se va a ganar mucho dinero con estos puestos", reflexionaba.
