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Las claves

Las vacaciones retribuidas son uno de los derechos laborales básicos de los trabajadores en España.

La normativa establece que los empleados tienen derecho a disfrutar de un periodo mínimo de 30 días naturales de vacaciones por cada año trabajado, una garantía destinada a asegurar el descanso y proteger la salud de los trabajadores.

Este derecho aparece recogido principalmente en el artículo 38 del Estatuto de los Trabajadores, que establece tanto la duración mínima de las vacaciones como las reglas para determinar cuándo deben disfrutarse.

La ley protege el descanso de los trabajadores

Además, la Constitución Española reconoce en su artículo 40.2. el derecho al descanso necesario mediante la limitación de la jornada laboral y las vacaciones periódicas retribuidas.

Los 30 días que fija el Estatuto de los Trabajadores son días naturales, por lo que dentro de este periodo se incluyen los sábados, domingos y días festivos.

En numerosos convenios colectivos, esta duración se establece como equivalente a 22 días laborales, aunque el convenio colectivo correspondiente puede ampliar el periodo mínimo establecido por la legislación.

Las vacaciones se generan, con carácter general, a razón de 2,5 días naturales por cada mes trabajado. Así, un empleado que haya trabajado durante seis meses habrá generado 15 días naturales de vacaciones.

En ningún caso un convenio colectivo puede establecer un periodo inferior al mínimo legal. La elección de las fechas debe realizarse de común acuerdo entre empresa y trabajador, siguiendo además lo establecido en el convenio colectivo aplicable.

El empleado debe conocer las fechas de sus vacaciones con una antelación mínima de dos meses. Uno de los aspectos fundamentales es que las vacaciones son retribuidas e irrenunciables.

La empresa no puede sustituirlas por dinero ni el trabajador puede renunciar involuntariamente a ellas a cambio de una compensación económica. La principal excepción se produce cuando termina la relación laboral y quedan días generados que no han sido disfrutados.

En ese caso, deben abonarse en el correspondiente finiquito. Durante las vacaciones, el trabajador mantiene su derecho a percibir su salario en los términos establecidos legalmente.

La normativa también contempla situaciones en las que las vacaciones coinciden con una incapacidad temporal. Si el trabajador cae de baja durante este periodo, no pierde los días correspondientes de forma automática y podrá disfrutarlos posteriormente, dentro de los plazos establecidos por la legislación.

En determinados supuestos, el periodo para hacerlo puede llegar hasta los 18 meses desde el final del año en que se generaron.

Por último, impedir el disfrute de las vacaciones o incumplir la normativa laboral puede constituir una infracción grave, con sanciones económicas que pueden alcanzar los 7.500 euros.

Si empresa y trabajador no logran llegar a un acuerdo sobre las fechas, el empleado también puede acudir a los tribunales mediante el procedimiento específico previsto para resolver estos conflictos.