Publicada
Las claves

En España hay 692.316 personas nacidas en Venezuela, de las cuales 377.809 tienen nacionalidad venezolana y el resto cuenta con nacionalidad española u otra. Son datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2025.

Madrid, Canarias y Cataluña son los lugares preferidos por los venezolanos. Y algunos de ellos han contado con su experiencia a Fogonix, un youtuber venezolano que suele visitar diferentes países entrevistando a sus compatriotas.

La gran ventaja es poder obtener la nacionalidad”, relatan algunos de ellos a la hora de referirse a su experiencia en España.

Inicio laboral

“La comunidad venezolana en España es la que más se hace notar, por suerte esta vez sí por cosas mayoritariamente buenas”, relata Fogonix antes de entrar en detalle con sus entrevistados.

Uno de ellos es Natalie, vendedora en una tienda de Nike: “El español es muy abierto con el extranjero y el migrante porque están acostumbrados a muchas nacionalidades”, apunta.

Y añade que “le gustaría tener más autonomía laboral, pero reconoce “las dificultades impositivas que afrontan los autónomos en España”.

Fogonix compara la experiencia de algunos de ellos que lo intentaron en otros países. Así, uno subraya que España “ofrece la gran ventaja de poder obtener la nacionalidad”, que en Estados Unidos no logró. Eso sí, matiza que “el inicio laboral y de papeles es más difícil.

Sueldos

Respecto a los sueldos, varían bastante. Así, un futbolista de tercera división gana 2.500 euros al mes. Cantidad que le permite pagar la vivienda, el coche y sus estudios.

Mientras que un trabajador en KFC percibe de 1.000 a 1.110 euros al mes con un contrato de 30 horas semanales, sin contar horas extras. Y hay quien califica sus ingresos como “excelentes” trabajando en una inmobiliaria.

¿Más casos? Un conductor de Uber dice ganar hasta 2.000 euros al mes, mientras que otro reporta unos 800 euros quincenales.

En definitiva, los venezolanos en España destacan ventajas como la seguridad y la afinidad cultural, pero también desventajas como los elevados alquileres y la burocracia laboral.