El sistema de pensiones se ha convertido en uno de los grandes desafíos para las economías europeas. El envejecimiento de la población y el aumento de la esperanza de vida obligan a los países a buscar nuevas fórmulas para garantizar las prestaciones futuras.
En este escenario, Países Bajos se mantiene como uno de los referentes del continente. Por tercer año consecutivo, el modelo neerlandés ocupa la primera posición del Mercer CFA Institute Global Pension Index.
En 2026 ha obtenido una puntuación de 85,4 sobre 100 y la calificación A, la máxima que concede este índice. Su fortaleza se encuentra en la combinación de la protección pública con sistemas privados de ahorro vinculados al empleo.
Jubilándose en Países Bajos
La edad oficial de jubilación en Países Bajos está fijada actualmente en los 67 años. Además, no se trata de una cifra completamente estática, ya que está vinculada a la evolución de la esperanza de vida.
El objetivo es adaptar progresivamente el sistema a los cambios demográficos y mantener el equilibrio entre las generaciones. La pensión pública constituye el primer pilar.
Se trata de la prestación estatal AOW, financiada mediante impuestos y diseñada como una base económica para los jubilados. Para una persona que vive sola, la cuantía bruta ronda los 1.580 euros mensuales.
Sin embargo, la principal particularidad del modelo neerlandés está en el segundo pilar: los fondos de pensiones vinculados al empleo. Estos sistemas permiten a los trabajadores acumular ahorro durante su vida laboral y complementan posteriormente la prestación pública.
Países Bajos está llevando además a cabo una profunda transformación de este sistema. La reforma sustituye progresivamente el modelo tradicional de prestación definida por otro basado en aportaciones definidas.
De esta manera, la cantidad acumulada durante la vida laboral y el rendimiento obtenido mediante las inversiones adquieren un mayor peso en la pensión final. Los fondos gestionan el dinero en distintos activos, como renta variable, deuda corporativa e inversiones inmobiliarias.
El riesgo también se adapta a la edad: los trabajadores jóvenes pueden asumir inversiones más arriesgadas para buscar una mayor rentabilidad, mientras que quienes están cerca de jubilarse pasan a posiciones más conservadoras.
Esta estructura busca reducir la dependencia exclusiva del Estado y generar un ahorro complementario a largo plazo. De hecho, algunos fondos neerlandeses aumentaron sus prestaciones alrededor de un 2% durante 2025.
El contraste con España resulta especialmente relevante ante el envejecimiento de la población.
El modelo neerlandés apuesta por combinar una pensión pública básica con un sistema de capitalización profesionalizado, de forma que el futuro de las jubilaciones no depende únicamente de las cotizaciones de los trabajadores del momento.
