Este martes comenzarán las clases en Ceuta en medio de una crisis migratoria que parece no tener un final. Más de un mes después de la entrada de más de 70.000 migrantes provenientes de Marruecos a la ciudad autónoma la solución sigue siendo borrosa.
A medida que han pasado los días, la situación en la ciudad autónoma ha ido escalando. Incluso los propios ceutíes han decidido tomar la situación en sus propias manos intentando expulsar a los migrantes de la playa de El Trampolín, lo cual llevó a violentos enfrentamientos entre los locales, los migrantes y las Fuerzas Armadas.
En este clima empieza la 'vuelta al cole'. Miles de niños ceutíes irán al colegio la mañana del martes 8 de septiembre sin protocolos claros, seguridad excesiva y escoltas en toda la ciudad. Así lo contó Helena Arias, profesora con veinte años de trayectoria en Ceuta al periodista Iñigo Palomar en Cope.
"Es un desastre absoluto"
En teoría, el panorama que se encontrarán los alumnos en su primer día de clase será vigilantes privados en los centros, agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en las inmediaciones, varios colegios de Infantil y Primaria con el vallado reforzado, docentes atentos a cualquier señal de angustia o miedo y aulas matinales en ciertos institutos.
Estas son las medidas que prevé implementar el Ministerio de Educación de cara a este martes 8 de septiembre que destinará 3,2 millones de euros a la comunidad educativa de la ciudad autónoma para garantizar la seguridad y atención psicosocial de los alumnos.
Sin embargo, a pesar de la prometida seguridad, los docentes ven con temor el inicio de la temporada escolar: "Nos han dicho tanto al sector de la educación como al de la policía y de Fuerzas de Seguridad, que tenemos que dar sensación de tranquilidad, ¿Cómo voy a dar sensación de tranquilidad si yo no la tengo?".
"Yo no puedo estafar a mis alumnos, a los padres de mis alumnos y decirles que todo está bien ¿Y si se meten 40 locos allí con nosotros un día porque les da la gana? ¿Qué va a hacer el de seguridad? No va a hacer nada, no va a poder hacer nada", señaló la docente.
Lo cierto es que recalcó que a un día del comienzo de la actividad lectiva, "estamos prácticamente sin ningún protocolo claro de lo que va a ocurrir". Con las promesas de seguridad y ayuda militar, Arias comentó que "es de una manera aleatoria, no sabemos cuál es el criterio (...), no lo tenemos muy claro".
"Lo que sí tenemos claro es que los profesores no tenemos ningún protocolo establecido, nos han dicho las cosas que no se van a hacer: no va a haber actividades extraescolares, los alumnos no van a salir del centro para ninguna excursión ni ninguna actividad cultural", señaló la profesora ceutí.
La realidad es que Arias se sinceró sobre la situación señalando que "aquí no se puede vivir tranquilo".
Dejando de lado la incertidumbre educativa, la ceutí quiso expresar el sentimiento de temor que pende sobre la cabeza de todos los habitantes de la ciudad: "Yo llevo aquí viviendo toda mi vida y yo no he llevado un espray pimienta jamás, he ido sola a todas partes (...) y ahora vas asustado, mirando a todas partes y yo no me considero una persona miedosa, pero está todo el mundo igual".
"Y te da una pena ver a los niños todo el rato acompañados, a los pobres abuelos que no salen y dices que no hay derecho, porque estamos así y no hacen nada", manifestó con furia la profesora.
Con todo esto, Arias confesó que la situación "es un desastre, un desastre absoluto" y sin dudarlo expresó toda su frustración ante el sentimiento general de abandono de los habitantes de Ceuta y sentenció: "Yo la verdad que no le veo solución".
