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Las claves

La construcción se enfrenta en España a un problema que va mucho más allá de la falta de mano de obra: cada vez quedan menos jóvenes dispuestos a coger el testigo de un oficio tradicional.

La edad media de los trabajadores no deja de aumentar y la llegada de empleados extranjeros se ha convertido en uno de los principales apoyos para mantener la actividad.

Los datos de BBVA Research reflejan con claridad este cambio. En 2007, el 20% de los albañiles tenía menos de 30 años. Ahora, ese porcentaje no llega al 5%.

En el extremo contrario, los mayores de 45 años ya suponen cerca del 65% del colectivo, frente al 30% de hace casi dos décadas.

En este escenario, los trabajadores inmigrantes han adquirido un peso cada vez mayor. Los datos del Instituto Nacional de Estadística sitúan en torno al 25% la proporción de albañiles extranjeros en España.

Entre ellos está Albino, un trabajador boliviano que ha encontrado en la construcción su profesión y su forma de vida.

Su historia, recogida en el canal de Adrián G. Martín, muestra también las diferencias entre trabajar en España y hacerlo en su país de origen.

"Me dedico a la construcción y todo lo que hago es gestión de obra. Llevo en España unos seis años", explica.

Su vínculo con la albañilería, sin embargo, se remonta mucho más atrás: "En mi país empecé a los 25 años y ahora tengo 42. Llevo casi media vida dedicada a la albañilería".

El oficio le llegó de la mano de su propia familia: "Me lo recomendó mi familia. Uno de mis primos era albañil y me llevó a trabajar".

De esta forma, sus comienzos estuvieron marcados por el aprendizaje práctico. "Al principio no sabía poner un ladrillo del todo bien, pero luego mi primo me enseñó la técnica aquí", señala.

Con los años, Albino también ha podido comprobar las diferencias entre ambos países. "La diferencia está en los materiales. Aquí son mejores. En Bolivia solo hay una clase de yeso y aquí hay muchos tipos. Con el cemento es igual, y tampoco tenemos morteros", afirma.

Pero si hay una diferencia que destaca especialmente es la económica: "En España, un albañil gana entre 1.300 y 1.400 euros, mientras que en Bolivia puedes ganar unos 400. A nivel de horas, se trabaja lo mismo, 8 horas".

A pesar del esfuerzo físico, mantiene intacta su pasión por el oficio. "Me gusta casi todo, el yeso o el ladrillo sobre todo", comenta.

Y resume su mayor satisfacción con una frase: "Lo que más me gusta es el hecho de construir algo con mis manos".