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Las claves

Imagina decirle a tu familia que vas a comprar cinco pisos en tres años y que te respondan: "Estás loco, hijo, estás loco".

Eso le ocurrió a Juan Carlos cuando apenas tenía 26 años. Sin embargo, desafiando toda incredulidad, hoy a sus 28 años acumula doce viviendas adquiridas en un plazo récord de dos años.

Detrás de esta asombrosa evolución no hay golpes de suerte, sino una profunda búsqueda de autonomía personal: "A mí lo que me motivó a invertir es, primero y fundamental, el poder dirigir mi vida, el ser dueño de mi destino, el tener tiempo libre para decidir qué es lo que hacer".

Como ingeniero civil de formación, Juan Carlos no ve el mercado inmobiliario como una apuesta azarosa, sino como una ciencia respaldada por un análisis demográfico y de servicios sumamente estricto.

"Invierto en ciudades de más de 50.000 habitantes, que sean atractivas y que generalmente tengan un hospital o una universidad", señala en el canal de Libertad Inmobiliaria.

Fue así como eligió Alcoy, una ciudad de unos 60.000 habitantes que cumplía a la perfección con estos requisitos, garantizando una demanda constante de inquilinos y minimizando el riesgo de su inversión.

La clave de su rápido crecimiento reside en aplicar un filtro financiero inflexible: "Para mí, el sector inmobiliario, si no tiene una rentabilidad mínima del 10%, no tiene sentido. No solo se trata de que la vivienda se pague sola, sino de que te genere un cashflow positivo todos los meses".

Bajo esta premisa, el inversor ejemplifica su éxito con casos reales de su cartera: "Esta vivienda fue muy curiosa porque la compré en mayo de 2021. Está alquilada por 400 euros y me costó 36.500 euros. Todas las casas que compraba, al día siguiente de la compra, se han alquilado".

Poco después, para su sexto inmueble, repitió la jugada apoyándose en una renovación estratégica: "Aquí he comprado por menos de 40.000 euros... En este, alquilándolo por 425 euros, me salía una rentabilidad del 15% una vez hecha la reforma".

La reforma la ejecutó con un presupuesto de "aproximadamente 10.000 euros" destinado a hacer un "lavado de cara: pintar, cambiar el suelo, las puertas, el baño y la cocina".

Finalmente, para escalar de manera exponencial, compró un edificio entero para transformarlo en 5 estudios: "Este edificio me costó en torno a 40.000 euros, y luego la reforma la cerramos por 130.000 (170.000 euros en total)", con una renta estimada de "unos 2.500 euros por la totalidad".

Para Juan Carlos, la diferencia final entre el éxito y el estancamiento radica en la actitud: "Para mí, la clave de todo en el sector es la perseverancia. Que aunque no te salga una operación perfecta, tires por la siguiente. Es lo que diferencia a los que tienen más éxito de los que renuncian antes".

Con la mirada puesta en alcanzar las 50 viviendas en los próximos cinco años, concluye con un consejo sobre la importancia de la mentalidad: "Si tú no te pones objetivos, no los alcanzarás nunca... Tienes que ser ambicioso".