Miles de personas abandonan cada año su país de origen con la intención de encontrar mejores oportunidades laborales en el extranjero.
Detrás de esta decisión hay, en muchos casos, una historia marcada por la separación familiar y la búsqueda de unos ingresos que permitan ayudar a quienes se quedan al otro lado del océano.
Es la situación de Noé Leonardo Arias Canales, un trabajador hondureño que emigró a España y actualmente trabaja como ayudante de albañil en Madrid.
Natural de Olancho, aunque pasó buena parte de su vida en Tegucigalpa, asegura que su llegada al sector de la construcción español ha supuesto una oportunidad para mejorar sus condiciones económicas.
Su experiencia profesional no era completamente nueva. Según explica en el canal de YouTube (Quique Vásquez Historias de Migrantes), el trabajo de la construcción en España guarda numerosas similitudes con el que ya conocía en Honduras.
Migrante trabajando en España
Las principales diferencias las ha encontrado en algunos materiales y en la denominación de las herramientas, cuestiones a las que ha tenido que adaptarse desde su llegada.
A pesar de estas diferencias, Noé valora positivamente su integración: "He tenido suerte, gracias a Dios, porque he encontrado un patrón".
Para él, contar con una persona que le haya dado una oportunidad laboral ha sido fundamental durante sus primeros meses en España.
Actualmente, su jornada comienza a las nueve de la mañana y termina a las seis de la tarde. Por este trabajo como ayudante de albañil percibe 60 euros diarios, una cantidad que considera positiva si la compara con los salarios que podía obtener en Honduras.
"Sesenta euros no es tan malo", asegura. La cifra, señala, supera los 1.200 lempiras hondureños, lo que le permite destinar parte de sus ingresos a ayudar económicamente a su familia desde España.
Sin embargo, el trabajo no es la parte más complicada de su nueva vida. Para Noé, como ocurre con muchos migrantes, la mayor dificultad está en la distancia. "Lo más difícil de todo inmigrante es dejar a su familia", reconoce.
La nostalgia forma parte de su día a día. "Aún soñamos que nos estamos viendo y que estamos compartiendo con ellos", relata al recordar a sus seres queridos. Aun así, considera que el sacrificio tiene una razón principal: garantizar un futuro mejor para sus hijos.
"Lo que importa es que nuestros hijos tengan el pan cotidiano", resume. Una idea que acompaña con una reflexión sobre su profesión y su manera de afrontar esta etapa: "Cuando a uno le gusta el trabajo, nada se le dificulta".
¿Cuánto cobra un albañil en España?
El salario de un trabajador de la construcción depende de factores como la experiencia, la categoría profesional o el convenio aplicable.
El VII Convenio General del Sector de la Construcción establece remuneraciones mínimas anuales que varían según el puesto.
Los oficiales de primera cuentan con un salario mínimo de 20.128,45 euros anuales, mientras que los oficiales de segunda perciben 19.830,99 euros. En el caso de los ayudantes, como Noé, la remuneración mínima fijada es de 19.537,92 euros anuales.
