Paula Bolinaga
Publicada
Las claves

El problema para conseguir un hogar resulta progresivamente más evidente para la población de España, especialmente para los más jóvenes, quienes realizan auténticos malabarismos y esfuerzos para compaginar el empleo, el ahorro, el pago de rentas y, a veces, también los estudios.

Esta realidad, de hecho, viene respaldada por múltiples estudios que evidencian que, aunque lo idóneo sería emplear el 30% del sueldo del hogar, las personas por debajo de los 35 años se ven obligadas a invertir hasta un 80% de sus ganancias mensuales para costear una propiedad.

En este contexto, el experto y dueño de 15 inmuebles, Jon Goitia, reveló durante su intervención en Espejo Público distintas recomendaciones y tácticas orientadas al público juvenil para lograr adquirir un primer inmueble.

"No nos encaprichemos"

El índice de independencia juvenil en España, de acuerdo con los registros recientes del Consejo de la Juventud, se encuentra en un 15,2%, representando el nivel más reducido de las últimas dos décadas. Por su parte, la edad promedio para dejar el nido familiar alcanza la treintena.

Ante estas estadísticas, el inversor inmobiliario subrayó que, precisamente, la primera equivocación que "no hay que hacer" es "emanciparse pronto".

Hizo hincapié en que, aunque ciertos individuos tienen la obligación de trasladarse por razones académicas o laborales, entre diversas causas, advirtió que "si tú puedes alargar los años en casa de tus padres y ahorrar tres o cinco años, eso te da una posición de partida muchísimo mejor".

De este modo, apuntó que cuando la meta consiste en adquirir un hogar inicial, "no es conveniente emanciparse demasiado pronto".

Una vez aclarado este punto, relató que, en cambio, un paso que resulta imprescindible consiste en "confirmar nuestra capacidad adquisitiva antes de ir a ver ningún piso, hay que hablar con el banco, que yo sé que hay mucha gente que no lo hace".

Detalló que la relevancia de este trámite reside en que otorga una perspectiva más transparente al momento de explorar inmuebles y, fundamentalmente, previene fraudes o timos. "Hay que sentarse con el banco y explicarle lo que ganas, lo que tienes ahorrado y lo que te pueden ayudar tus padres", afirmó Goitia.

Sumado a la necesidad de analizar cada alternativa junto a la entidad financiera, cabe la posibilidad de que los profesionales ofrezcan soluciones que el usuario desconocía previamente, tales como un tipo diferente de crédito hipotecario o algún financiamiento personal.

La próxima recomendación presentada por el experto como una actitud que "no hay que hacer", se enfocó en no "aspirar a que la primera vivienda sea la de nuestros sueños, vamos, que tienes que buscarte un piso".

Jon Goitia, propietario de 15 pisos, (izquierda) y Sandra, joven estudiante, (derecha) Antena 3

La justificación de esta sugerencia, siguió argumentando el especialista, estriba en que suele conducir a un "bloqueo" y provocar que en la última instancia no se adquiera propiedad alguna al no alcanzar ninguna las expectativas: "Claro, tú lo que te puedes comprar con 30 años es pequeño y en peores zonas".

Tomó la oportunidad para referirse a una vivienda propia: "Yo compré una vivienda de 23 metros cuadrados, con el baño dentro de la cocina, es decir, tenías que pasar por la cocina para ir al baño".

"Compré un piso del siglo XIX, tercero sin ascensor (...) yo tenía 25 años por aquel entonces, pero es que hacía hasta más frío dentro del piso que fuera", confesó. En este sentido, señaló que "yo tengo la ventaja de que soy arquitecto", de modo que terminó remodelando la vivienda.

"La reforma me ayudaron mis padres y la hipoteca la pagué yo", puntualizó el profesional. Empleó dicha vivencia personal para sentar una directriz adicional: "Una vez que tenemos claro que no nos podemos comprar nuestra primera vivienda, hay que rebajar las expectativas".

Dicho de otro modo, indicó que mediante este enfoque alude la necesidad de concebir el proceso como una "carrera de fondo", lo que implica verlo como una estrategia financiera para "arrancar el ciclo de reinversión cada tres años".

En este aspecto, puntualiza que "la propia fiscalidad nos marca que si tu vives tres años en una casa, la revendes y reinviertes ese dinero en otra mejor, no tributas porque es reinversión de vivienda habitual. El propio Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) te marca el ritmo".

Destacó que dicha dinámica de reinvertir trienalmente adquiriendo y traspasando un inmueble, no representa el método definitivo para obtener el hogar soñado de forma inmediata, aunque sí un camino para tratar de alcanzarlo.

La próxima pauta se fundamenta en que "no hay que visitar viviendas por encima de tus posibilidades". El razonamiento que sustenta esta advertencia resulta bastante sencillo, pues se produce una parálisis y, a día de hoy, "los propietarios apenas negocian el precio", aseveró Goitia.

En otro orden de ideas, resulta fundamental que la propiedad que finalmente se adquiera se amolde adecuadamente a los requerimientos del futuro dueño: "Si no tienes un coche no te compres una casa con garaje", detalló el profesional.

Finalmente, el poseedor de las 15 viviendas advirtió que al momento de adquirir un piso resulta crucial mantener la objetividad y que "no nos encaprichemos ni de la decoración, ni del homestaging, ni nada (...) No encapricharnos, ni dejar que sea una compra sentimental".