Septiembre marca para muchos hogares españoles el regreso a la rutina. Vuelven las jornadas de trabajo, el curso escolar y también el uso habitual de electrodomésticos como la lavadora, el lavavajillas o la plancha.
Una vuelta a la normalidad que puede tener consecuencias en la factura energética, aunque algunos pequeños cambios pueden ayudar a reducir el consumo.
Iván Terrón, asesor energético, recomienda aprovechar este momento del año para revisar determinados hábitos domésticos. "Septiembre es un mes muy bueno para ello", confiesa a EL ESPAÑOL. "Volvemos a la rutina y con ella vuelven también la lavadora, el lavavajillas y el planchado".
Ahorro con la lavadora
Uno de sus principales consejos está relacionado con la lavadora. "Conviene ponerla siempre llena y evitar las medias cargas", señala el experto. Además, recomienda usar programas de 30 grados siempre que el tipo de ropa lo permita.
La razón está en el consumo necesario para calentar el agua. Según explica Terrón, reducir la temperatura puede tener un mayor impacto en el gasto energético que elegir únicamente programas más cortos.
Otro de los electrodomésticos presentes en la mayoría de hogares es el lavavajillas. El asesor energético recomienda utilizarlo cuando esté completamente cargado y recurrir al programa ECO siempre que sea posible.
Aunque estos programas suelen tener una duración superior, están diseñados para reducir el consumo de agua y energía. Terrón considera incluso preferible utilizar un lavavajillas lleno antes que realizar varios lavados manuales utilizando agua caliente.
La organización también puede marcar diferencias en el caso de la plancha. Este aparato necesita una importante cantidad de energía para alcanzar su temperatura de funcionamiento, por lo que encenderlo varias veces para planchar unas pocas prendas puede incrementar innecesariamente el consumo.
La recomendación es acumular la ropa y plancharla de una sola vez, aprovechando así cada encendido del electrodoméstico.
La llegada de septiembre tampoco significa necesariamente dejar de utilizar el aire acondicionado. Terrón recuerda que no existe una fecha concreta para apagarlo definitivamente, especialmente en zonas donde las temperaturas continúan siendo elevadas.
Eso sí, aconseja utilizarlo con moderación y mantener el termostato entre los 25 y 26 grados. También recomienda aprovechar las horas más frescas del día para ventilar la vivienda, ya que cada grado adicional de refrigeración obliga al equipo a realizar un mayor esfuerzo.
Por último, el experto advierte sobre el denominado consumo invisible. Ordenadores, televisores, monitores, consolas o cargadores pueden permanecer conectados durante horas sin estar siendo utilizados.
De forma individual su gasto puede parecer reducido, pero la suma de varios dispositivos durante días y semanas termina reflejándose en la factura.
Como resume Iván Terrón, pequeños cambios mantenidos en el tiempo pueden acabar suponiendo un ahorro importante en el consumo energético del hogar.
