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Las claves

La crisis migratoria de Ceuta está lejos de haber terminado.

Más de un mes después de la llegada masiva de migrantes desde Marruecos, el Gobierno ha tomado parte del puerto de Ceuta para instalar carpas y espacios de acogida temporal para más de 1.000 personas.

La decisión permite utilizar 16.000 metros cuadrados del recinto portuario, pese al rechazo del Gobierno de Juan Jesús Vivas y de la Autoridad Portuaria, que consideran incompatible esta instalación con el funcionamiento de una infraestructura estratégica para Ceuta.

Así, mientras continúan los trabajos para ampliar la capacidad de acogida, la crisis sigue generando tensión política y social en la ciudad.

Pero sus efectos van más allá de Ceuta y también han vuelto a colocar bajo los focos la relación entre España y Marruecos.

En este contexto, Andrés Góngora, agricultor almeriense y secretario general de COAG, lanzó una advertencia sobre una posible consecuencia económica: que Rabat consiga nuevas concesiones comerciales que terminen perjudicando aún más al campo español.

En una entrevista en Vamos a Ver, Góngora aseguró que los agricultores españoles están "bastante seguros" de que la crisis acabará beneficiando a Marruecos.

"Toda esta situación, toda esta tensión que está ocurriendo ahora mismo en Ceuta acabará, precisamente, con más concesiones al Gobierno de Marruecos", afirmó.

El dirigente agrario teme que esas concesiones permitan incrementar todavía más la presencia de productos marroquíes en el mercado comunitario.

"En los últimos años se han multiplicado esas importaciones, sobre todo de frutas y hortalizas, pero también de otros productos", explicó.

Góngora puso el tomate como ejemplo de la desigualdad de costes a la que, según denuncia, se enfrentan los productores españoles: "Por cada 10 euros que nos gastamos en mano de obra en la producción, a Marruecos le cuesta un euro. La relación es 10 a 1".

También alertó sobre el volumen de producto que ya llega a Europa: "Hay más de 500.000 toneladas al año de tomate que llegan a la Unión Europea libre de aranceles".

A esta diferencia añade las obligaciones que deben cumplir los agricultores comunitarios. "Y luego está la otra parte: la regulación y la normativa europea que estamos obligados a cumplir, no solo los agricultores españoles, sino todos los europeos, y que esa normativa no existe en Marruecos", señaló.

Su conclusión es tajante: "Está muy claro que es una competencia desleal".

Otro de los asuntos que preocupa al sector es el Sáhara Occidental y su peso en las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Marruecos.

Góngora advertía de la importancia que tendría esta cuestión en las negociaciones: "El tema saharaui [...] va a ser el elemento más importante de negociación en este otoño".

Además, recuerda que los agricultores han observado coincidencias en anteriores momentos de tensión en la frontera: "Hemos visto que, en anteriores negociaciones, se produjeron saltos de la valla o situaciones de tensión en la frontera que coincidían con procesos de negociación de este tipo".

Su temor, en definitiva, es que la crisis que sigue viviendo Ceuta termine teniendo una importante derivada económica para España: "No solamente va a haber más concesiones, sino que España va a ser un actor en la Unión Europea para facilitar que esas concesiones se den".