La construcción española se encuentra ante una paradoja difícil de resolver: hay trabajo, pero cada vez cuesta más encontrar a quienes quieran hacerlo.
Albañiles, fontaneros, carpinteros y otros profesionales de los oficios se han convertido en perfiles muy buscados mientras las empresas se enfrentan a un problema que amenaza con agravarse en los próximos años.
La falta de mano de obra cualificada no es nueva, pero el relevo generacional continúa sin llegar.
Según la Fundación Laboral de la Construcción, apenas el 10% de los trabajadores del sector tiene menos de 30 años, una cifra que evidencia el envejecimiento de una actividad que necesita incorporar sangre nueva.
Matías Armani conoce de primera mano esta realidad. Este albañil argentino, con más de dos décadas de experiencia, llegó a España hace poco más de un año y apenas necesitó tiempo para comprobar que sus conocimientos tenían un importante valor en el mercado laboral.
Después de instalarse en Marbella (Málaga), una localidad que ya conocía de anteriores viajes, comenzó a buscar empleo.
La respuesta de las empresas fue inmediata. "Al segundo día, tras echar el currículum, me llamaron 10 empresas", cuenta en un vídeo publicado en su cuenta de TikTok (@tuobraperfecta).
Para Armani, su experiencia demuestra hasta qué punto existe demanda de trabajadores especializados. "Si sabes trabajar en construcción vas a conseguir un empleo muy rápido", asegura.
Pero el problema, según explica, no se limita a España. Su diagnóstico es similar al que ya había observado en Argentina: "En España he encontrado el mismo problema que en Argentina a la hora de buscar mano de obra".
Y apunta directamente a los más jóvenes: "Los jóvenes de entre 18 y 30 años no quieren aprender a trabajar en la construcción".
Tampoco cree que los salarios expliquen por sí solos este desinterés. "Aquí un sueldo de oficial está entre los 1.500 o 1.800 euros", señala, una cantidad que puede superar la de determinados empleos que requieren formación universitaria.
La diferencia, a su juicio, está también en la mentalidad. "En mi época uno crecía con el típico dilema de estudias o trabajas", recuerda.
Aprender un oficio era entonces una alternativa con futuro. Una filosofía que resumía su padre con una frase que todavía conserva: "Mi padre me decía que si aprendes un oficio lo vas a llevar donde sea".
Todo apunta, por tanto, a que la construcción tendrá que afrontar en los próximos años un reto añadido: encontrar quién tome el relevo de quienes están a punto de jubilarse.
