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Las claves

Tony empezó a trabajar en la obra con siete años. Ayudaba a su padre con tareas sencillas, pero acabó formando parte de su vida. Todo comenzó llenándole las cubetas de agua o haciéndole las masillas de escayola. Salía de la escuela, le preguntaba a su madre dónde estaba su padre y acababa regresando a casa a las 23:30 de la noche.

Sin embargo, la situación ha cambiado con respecto a las últimas décadas. En cuestión de 20 años, el porcentaje de albañiles de menos de 30 años ha bajado de un 20% al 5%. Ejercer esta profesión ya no es un deseo entre los niños o jóvenes, dejando al oficio sin un relevo generacional.

La crisis que sufre este campo se refleja en múltiples aspectos, siendo el económico el más evidente. Esto genera una frustración y falta de motivación entre los trabajadores, que contemplan un salario insuficiente en base a su experiencia y formación.

Original de Peligros, un pueblo de Granada, explica cómo el sector de la albañilería está sufriendo una difícil transición entre generaciones: "Si tú contratas a una persona con la intención de formarlo es porque quieres que el oficio siga". Su objetivo actual es ofrecerle el testigo a su hija, Saray: "Estaba muy quemada de la hostelería y me fui con él", señala. Lo que ella quiere es seguir los mismos pasos de su padre y crecer con él, aunque Tony revela que no se esperaba esta decisión.

La propia Saray quiso hacer un grado superior de educación infantil, pero su vida tenía otros planes. Actualmente estudia un grado en Administración y Finanzas y entrar en la obra le ha permitido ganarse un nombre en su pueblo: "La gente me para y me dice: "¿Tú eres la niña de Tony?" Ya me tienen bicheada", afirma.

De padre a hija

El caso de Saray es único, porque ser albañil a día de hoy es una idea cada vez menos concurrente en la mente de los adolescentes: "Antes sí se veía juventud en la obra", expresa. Según Tony, estos ahora están para "hacer las tareas que nadie quiere". La baja implicación y posterior formación de las empresas ha perjudicado a una profesión que ha perdido su encanto en los más jóvenes.

Uno de los mayores problemas se ubica en el bajo salario que perciben: "Te dicen que 1.200 € no están acordes con el nivel de vida actual". Esto lleva a que los menores acaben priorizando otros sectores como la hostelería, donde Saray llegó a trabajar. Todo lo contrario en los trabajadores mayores de 45 años, donde han pasado de representar el 30% del total a superar el 65%.

Tony, albañil: “Ahora metes un joven y le tienes que pagar 1,200 € más seguros para luego tener que enseñarle”

A pesar de todas las dificultades, Tony invita a que los más jóvenes se animen: "Que disfruten la obra, que es muy bonica y es un aprendizaje constante", declara. El trabajador confiesa que esta profesión no es sencilla en sus inicios, pero después se puede convertir en un estilo de vida.

El panorama actual está marcado por el envejecimiento y donde el relevo generacional brilla por su ausencia. No obstante, casos como los de Tony y Saray suponen una pequeña esperanza para un oficio relegado a la sombra.