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Las claves

Tener un perro en España ya no implica únicamente preocuparse por su alimentación, sus vacunas o sus paseos.

En los últimos años, la normativa ha ido incorporando nuevas obligaciones para los propietarios, en un intento de reforzar la tenencia responsable y garantizar tanto el bienestar de los animales como la protección de terceros.

Una de las medidas que más dudas ha generado es la obligación de contar con un seguro de responsabilidad civil que cubra los posibles daños que pueda ocasionar el animal.

Su aplicación, sin embargo, no ha sido idéntica en todo el territorio nacional, debido a la convivencia entre la legislación estatal y las normas que ya estaban vigentes en algunas comunidades autónomas.

El punto de partida es la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales, que establece un marco común para la tenencia de animales de compañía.

Entre sus previsiones figura la obligación de que los titulares de perros dispongan de una cobertura de responsabilidad civil frente a terceros.

La intención es clara: que un accidente, una mordedura o cualquier otro daño provocado por un perro no recaiga exclusivamente sobre la persona afectada. La norma busca, además, avanzar hacia un modelo de tenencia más homogéneo en España.

Pero el seguro no es un completo desconocido para los propietarios.

Los perros considerados potencialmente peligrosos ya estaban obligados a contar con esta cobertura en todo el país, mientras que algunas comunidades autónomas habían ido más allá y habían extendido el requisito a todos los perros, con independencia de su raza.

Es el caso, entre otras, de Madrid, País Vasco, Cataluña, Navarra y Asturias, donde la obligación ya estaba contemplada en la normativa autonómica.

Y existe otro detalle que puede aliviar a muchos dueños: es posible que ya tengan contratado el seguro sin saberlo.

Algunas pólizas de hogar incluyen la responsabilidad civil de las mascotas, aunque existen excepciones y los animales considerados potencialmente peligrosos suelen requerir una cobertura específica o una ampliación de la póliza.

También algunas protectoras y administraciones ofrecen seguros iniciales al formalizar una adopción. Eso sí, una vez que el animal pasa a estar bajo responsabilidad de su titular, corresponde a este asegurarse de que la cobertura continúa vigente.

Así, en 2026, el mapa español sigue siendo desigual: en algunas comunidades el seguro es obligatorio para todos los perros, mientras que en otras continúa circunscrito a los considerados potencialmente peligrosos.

La legislación estatal marca la dirección hacia una mayor generalización de esta obligación, aunque su aplicación práctica todavía depende del territorio.