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Las claves

Cristina Simón, conocida en redes como Cris, se gana la vida trabajando como limpiadora a domicilio, una profesión que, pese a ser fundamental para miles de hogares, continúa enfrentándose a situaciones de precariedad y falta de reconocimiento en España.

Su caso pone el foco en las condiciones de un sector en el que, según explica, todavía existe una percepción equivocada sobre el trabajo que realizan estas profesionales. "Soy limpiadora, pero también estudié una carrera", afirma.

"A veces me ofrecen 10 euros/hora y se piensan que me hacen un favor. Soy limpiadora, pero no tengo superpoderes", asegura.

Para Cris, limpiar una vivienda está lejos de limitarse a pasar un trapo o recoger una habitación. Detrás de cada servicio existe un trabajo físico que puede incluir numerosas tareas y que, en ocasiones, se desarrolla bajo una presión considerable.

La trabajadora relata que algunas profesionales llegan a ser cronometradas durante sus servicios, reciben instrucciones muy precisas sobre los productos que deben utilizar o incluso tienen que limpiar determinados suelos de rodillas.

Trabajando como limpiadora en España

También habla de situaciones en las que los propios clientes colocan pequeñas "trampas" para comprobar si la empleada ha realizado correctamente su trabajo.

A todo ello se suma una dimensión emocional que, aunque no aparece en las condiciones laborales, también forma parte de su día a día: "Soy limpiadora y a veces también soy psicóloga", dice entre risas.

La legislación española establece una serie de derechos para quienes trabajan como empleadas del hogar. Este régimen está regulado por el Real Decreto 1620/2022.

Entre otras cuestiones, los empleadores tienen la obligación de tramitar el alta de la trabajadora en la Seguridad Social y realizar las correspondientes cotizaciones, incluso cuando presta servicio en diferentes domicilios.

La normativa también amplió la protección laboral del colectivo. Se eliminó el desistimiento libre sin causa, se reforzó la protección ante el despido y se reconoció el derecho a acceder a la prestación por desempleo cuando se cumplen los requisitos.

Además, las trabajadoras cuentan con cobertura frente a contingencias comunes y profesionales y protección del Fondo de Garantía Salarial.

En cuanto al salario, para una jornada completa de 40 horas semanales se establece un mínimo de 1.424,50 euros brutos mensuales en 12 pagas, mientras que en 14 pagas la referencia es de 1.221 euros.

Para quienes trabajan por horas, el mínimo se sitúa en torno a los 8,90 euros brutos por hora, con determinados conceptos incluidos.

Sin embargo, Cris denuncia que todavía existen ofertas que no se corresponden con la responsabilidad y el esfuerzo que exige el puesto: "No sé hacer una casa de 180 metros en tres horas. Soy limpiadora y no puedo rendir milagros".

Su trabajo puede incluir limpieza, cocina, plancha y mantenimiento general de la vivienda, además de apoyo en el cuidado de niños o personas mayores.

Precisamente por ello, reivindica que se valore el resultado y el esfuerzo detrás de cada servicio: "Lo mejor de mi profesión es vuestro reconocimiento tras ver mi trabajo".

Fuera de sus horas de limpieza, Cristina también crea contenido en internet, aunque prefiere no definirse como influencer. "Soy limpiadora y creadora de contenido, pero lo de influencer no me gusta", indica.

Su experiencia combina formación, profesionalidad y una reivindicación clara: que quienes trabajan en los hogares reciban el reconocimiento y el respeto que merece su profesión.