Diego Acevedo tiene 30 años y lleva uno trabajando como técnico de emergencias sanitarias en Madrid. Un trabajo que exige una concentración extrema durante toda su jornada de trabajo que muchas veces es de 24 horas.
Además de esto, el joven recalcó que más allá de manejar cualquier emergencia sanitaria, también se enfrentan a momentos en los que personas llaman al 112 pidiendo una ambulancia por situaciones que no necesariamente ameritan ese nivel de alarma.
Así, contó en una entrevista en 17 Grados Pódcast todo sobre su línea de trabajo, su sector y, sobre todo, cómo es trabajar de técnico de emergencias sanitarias, un empleo que asegura que le aporta una gran calidad de vida.
"No hay una educación"
Acevedo comentó que el Covid-19 marcó un antes y un después en cuanto a cómo perciben las personas la enfermedad. En aquella época un virus que consistía en muchos casos en una fiebre muy fuerte, que normalmente se cura guardando reposo, causó en 2020 alrededor de 80.000 fallecimientos en España.
Esta experiencia generó en los españoles una sensación de urgencia que antes no existía, pero que, a su vez, repercute en el sector sanitario porque "la gente llama a una ambulancia por cualquier tontería, no hay una educación, no hay un respeto", comentó.
Aprovechó y puso un ejemplo concreto: "Un paciente de 19 años con un flemón, que es una infección en la muela, que acaba de ser dado de alta del hospital con su pauta de medicación de antibiótico, antes de llegar a casa, como se sigue encontrando mal, llama a una ambulancia, cuando acaba de salir del hospital", señaló el técnico de ambulancias.
Así, explicó que estos casos de personas que llaman al 112 porque se encuentran mal, pero no por una emergencia. Además, explicó el joven que "el problema es que a todo el que llama pidiendo una ambulancia se le va a mandar".
"Yo lo que sé cuando entro a trabajar es que no voy a descansar, así de claro, pero lo que no me gusta es que estén desperdiciando los recursos, porque luego, para cuando pasa algo grave hay veces que tardamos en llegar porque estamos haciendo estas tonterías", confesó el joven trabajador.
Ahora bien, en una profesión como esta donde deben estar constantemente atentos y operativos, equivale preguntarse cómo funciona esto que menciona el joven técnico: el descanso.
En este sentido, el joven técnico habló sobre sus condiciones laborales: "Yo trabajo un día 24 horas y descanso cinco días, hacemos el mismo turno que los bomberos, que es 1-5, luego tenemos ocho guardias más al año ahí por el medio, pero la cadencia normal es de 1-5", explicó.
Teniendo esto en cuenta, la realidad es que Acevedo trabaja "seis días" al mes. En esta misma línea comentó cuál es su salario teniendo en cuenta su jornada laboral: "Yo a día de hoy estoy cobrando limpios unos 2.300 euros", expuso.
A pesar de que seis días al mes pueda parecer poco, las jornadas de 24 horas en un trabajo con el de Acevedo son considerablemente complicadas. Sin embargo, no todos trabajan de esta misma manera.
El joven técnico explicó que existen dos turnos, uno en el que se trabajan trece días al mes, pero con un turno de 17 horas. No obstante, recalcó que "a mí me gusta el 1-5, voy 24 horas y salgo reventado (...), pero luego tengo cuatro días y medio para mí".
En este sentido, aunque es complicado sobrevivir a este tipo de jornadas tan intensas, a su vez permite compaginarlo con cierta libertad al tener cuatro días libres a la semana y poder viajar y descansar lo suficiente.
