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Las claves

El 31 de julio la ciudad autónoma de Ceuta se vio sumida en una crisis única: más de 70.000 migrantes procedentes de Marruecos entraron a nado y caminando a España. Así, desde entonces la ciudad ha estado sumida en el caos.

Este lunes, 24 de agosto, casi un mes después, y tras haberse enfrentado a los brotes de sarna, ocupaciones ilegales y el constante desalojo de la playa de El Trampolín, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció la creación de un 'mando único' para hacer frente a esta crisis.

No obstante, este último mes los hosteleros han decidido protestar, ya que una gran mayoría ha tenido que cerrar sus locales por la falta de clientes. Uno de ellos es Antonio Fernández, encargado de Spoon Chiringuito en la playa de La Ribera, que contó su disgusto a EL ESPAÑOL

La hostelería en Ceuta

Los vecinos de Ceuta han manifestado en numerosas ocasiones que la situación les resulta insostenible señalando que no pueden salir de sus casas por miedo a las personas migrantes que deambulan sin aparente rumbo u oficio por la ciudad.

Hasta entonces, habían estado acampando en la playa de El Trampolín, pero recientemente el Gobierno optó por moverlos a distintos centros que funcionarán como alojamiento. Sin embargo, muchos permanecieron acampando en la playa.

Lo cierto es que la situación de Ceuta ha estado rodeada de enigmas e incongruencias. Por ejemplo, mientras la Unión Europea ha hecho énfasis en que España debe devolver a estas personas a Marruecos, el Gobierno ha mostrado su negativa a acatar esta petición lo que ha alejado al país aún más de la Unión.

De esta manera, el presidente del Gobierno convocó para el miércoles una reunión del Consejo de Seguridad Nacional con el objetivo de abordar esta crisis migratoria y, finalmente, establecer una hoja de ruta a la que aún le faltan algunos retoques.

La crisis de seguridad, salud y política también llegó a otro ámbito, el económico. Los hosteleros de la ciudad autónoma han denunciado en numerosas ocasiones que han tenido que cerrar sus negocios en pleno agosto porque no tienen clientes.

En este caso, Antonio Fernández, jefe de cocina de Chiringuito Spoon, comentó a EL ESPAÑOL que las pérdidas han sido abismales, tanto que "te estoy hablando de entre un 70% y un 80% la bajada durante el día y por la noche es 100%, la bajada es total, en la noche no baja nadie a la playa".

Así, el hostelero comentó que el fin de semana pasado se colocó vigilancia privada para restringir el acceso a esta playa, lo cual por lo menos ha traído efectos positivos: "La gente se está animando un poquito más el aumento de gente y sobre todo hay un poco más de alegría de que la gente baje a la playa porque estamos muy cansados", comentó Fernández.

El encargado de Spoon Chiringuito no dudó en calificar este mes de agosto como el peor que han tenido a nivel de ventas: "con esta incertidumbre creo que nos quedamos a cero y con la mitad de la plantilla despedida".

La Asociación de Hostelería y Cámara de Comercio cifraron en más de 27,5 millones de euros las pérdidas económicas en el caso de que esta crisis migratoria continúe prolongándose hasta el 31 de agosto, esto supone un 17,3% del Producto Interno Bruto Medio de un mes en la ciudad autónoma.

Por ello, hosteleros como Fernández, piden al Gobierno ayudas y medidas que les permitan paliar esta situación, ya que, no pueden enfrentarse a ello solos. Sin embargo, la sensación general sigue siendo que "nos hemos sentido abandonados por el Gobierno central".

Los locales de hostelería y restauración ceutíes, según lo expresado por la Cámara de Comercio, se han enfrentado a pérdidas de siete millones por el cierre o la reducción de actividad en los primeros días, además de 10 millones de euros por la cancelación de las fiestas patronales y otros 10,4 millones de euros previstos para el resto del mes de agosto por las cancelaciones, el descenso de las visitas y la inevitable caída del consumo.