Suiza busca trabajadores para su sector de la construcción ante una escasez de mano de obra que se ha convertido en un problema estructural. El país acumula más de 20.000 vacantes sin cubrir en el conjunto del sector, con una especial falta de profesionales cualificados, como albañiles y jefes de obra.
Los datos procesados por la Oficina Federal de Estadística de Suiza (OFS) y los análisis de la Sociedad Suiza de Empresarios Constructores (SBV) apuntan a un mercado laboral tensionado. La falta de trabajadores coincide con una demanda elevada de nuevos proyectos de vivienda, infraestructuras y rehabilitación.
El problema tiene un componente demográfico. Una parte importante de los profesionales que actualmente trabajan en la construcción pertenece a generaciones próximas a la jubilación, mientras que el relevo entre los jóvenes suizos no es suficiente.
Muchos optan por formarse y trabajar en sectores como la tecnología, las finanzas, la ingeniería o la industria farmacéutica, en lugar de incorporarse a un empleo que continúa asociado a un elevado esfuerzo físico.
A esta situación se suma el reducido desempleo del país, situado alrededor del 2,2%-2,3%. Con prácticamente todo el mercado laboral ocupado, las empresas constructoras tienen dificultades para encontrar nuevos empleados capaces de cubrir las vacantes.
Suiza necesita trabajadores de la construcción
La escasez de trabajadores también se refleja en los salarios. Un albañil cualificado puede cobrar entre 5.000 y 6.500 francos suizos mensuales de salario base, dependiendo de su categoría profesional, la región y su experiencia.
Con horas extraordinarias, complementos o puestos de mayor responsabilidad, las remuneraciones pueden ser considerablemente superiores y alcanzar cifras cercanas a los 8.900 euros mensuales.
Las condiciones laborales están reguladas por el Convenio Colectivo Nacional de la Construcción (LMV/LNC). La jornada habitual ronda las 40,5 horas semanales y las horas extraordinarias deben ser remuneradas.
Los trabajadores también cuentan con cobertura frente a accidentes laborales, sistemas de pensiones y protección por desempleo o baja médica.
Sin embargo, el elevado sueldo debe ponerse en relación con el coste de vida suizo. El alquiler, el seguro médico obligatorio y los impuestos pueden absorber una parte importante de los ingresos, especialmente en las zonas con precios de vivienda más elevados.
Para intentar cubrir las vacantes, las empresas están recurriendo cada vez más a trabajadores extranjeros, especialmente procedentes de países de la Unión Europea como Portugal, Italia, España y Alemania.
La contratación temporal a través de agencias especializadas se ha convertido en una de las principales vías para incorporar personal rápidamente a las obras.
Al mismo tiempo, la patronal del sector trabaja en la homologación de cualificaciones obtenidas en otros países y en una mayor diferenciación salarial según la formación y especialización de cada trabajador.
La construcción también afronta el reto de reducir su dependencia de la mano de obra mediante la digitalización y la automatización. Nuevas técnicas y procesos más eficientes buscan disminuir el esfuerzo físico y aumentar la productividad, aunque el déficit sigue siendo uno de los grandes problemas del sector.
