Divorciarse supone poner fin al vínculo matrimonial, pero no significa que todos los documentos jurídicos firmados durante el matrimonio desaparezcan automáticamente. Uno de los casos que puede generar más dudas es el testamento.
La notaria María Cristina Clemente advierte de que el divorcio, por sí solo, no revoca un testamento otorgado anteriormente. "La ley habla de consentimientos y poderes, no de testamentos", explica en su podcast Doy fe de su canal de YouTube (María Cristina Clemente Buendía | Notario).
La diferencia resulta especialmente relevante cuando uno de los cónyuges había decidido dejar al otro más de los derechos que le correspondían legalmente como viudo. En esos casos, el divorcio no debe interpretarse como una modificación automática de todas las disposiciones testamentarias.
El testamento debe modificarse expresamente
Clemente pone como ejemplo una situación habitual en los testamentos matrimoniales: que uno de los cónyuges conceda al otro el usufructo universal y vitalicio de sus bienes.
"Lo normal en los testamentos es que un cónyuge le deje al otro más de la legítima; por ejemplo, el famosísimo usufructo universal y vitalicio de los bienes", señala la notaria.
Si posteriormente se produce el divorcio y el testador ya no quiere que su expareja conserve ese beneficio, debe tomar medidas. "Si tú no quieres que tu cónyuge reciba nada de ti, necesariamente tienes que otorgar un nuevo testamento donde revoques el previo", afirma.
La razón es que el divorcio extingue el vínculo matrimonial y puede afectar a los derechos sucesorios que la ley reconoce al cónyuge viudo, pero no equivale a una revocación formal del documento testamentario.
Por ello, la recomendación práctica es revisar el testamento después de un cambio importante en la situación familiar. Un nuevo otorgamiento permite adaptar las disposiciones a la nueva realidad y evitar incertidumbres cuando llegue el momento de tramitar una herencia.
Así, la propia María Cristina Clemente recuerda una situación poco habitual que vivió recientemente. En aquella ocasión, un hombre que acababa de divorciarse quería mantener a su exmujer como heredera universal.
"Ese señor quería que su esposa siguiera siendo heredera y entonces tuvimos que hacer un testamento para dejar claro que ese día se había firmado la escritura de divorcio, pero que su voluntad era que su 'esposa' fuera nombrada heredera universal", relata.
Aunque la notaria considera que, en ese caso concreto, el nuevo documento servía principalmente para reforzar la voluntad del testador, decidió formalizarlo para evitar posibles conflictos posteriores con otros familiares que pudieran heredar.
La situación puede ser todavía más compleja dependiendo de la comunidad autónoma y del derecho sucesorio aplicable. En determinados territorios con derecho civil propio existen reglas específicas sobre los efectos de la separación o el divorcio en las disposiciones testamentarias.
En cualquier caso, el mensaje de la notaria es claro: divorciarse no debe confundirse con revocar un testamento.
Si una persona quiere asegurarse de que su expareja no reciba aquello que le había dejado expresamente, lo más seguro es acudir al notario y otorgar un nuevo testamento que refleje de forma clara su voluntad actual.
