Las casas prefabricadas han dejado de ser una alternativa minoritaria para convertirse en una opción que cada vez valoran más quienes buscan construir una vivienda en España. Sin embargo, elegir uno de estos sistemas no consiste simplemente en escoger un modelo de catálogo.
Materiales, parcela, transporte, cimentación y características del diseño pueden marcar una diferencia de miles de euros en el presupuesto final. El arquitecto Damián Gil, especializado en autopromoción de viviendas, advierte en su canal de YouTube (@Damian Gil Arquitecto), sobre este aspecto.
A su juicio, existe la falsa percepción de que todas las casas prefabricadas son iguales y que basta con encontrar la opción más barata. "Elegir mal tu casa prefabricada te puede costar decenas de miles de euros y la mayoría de la gente ni siquiera sabe que está cometiendo ese gran error", explica.
Las claves de las casas prefabricadas
Entre las diferentes tecnologías constructivas, el hormigón aparece como una de las alternativas más sólidas para quienes priorizan resistencia y durabilidad. El arquitecto recuerda que existen estructuras de este material que, pese a llevar décadas abandonadas, continúan en pie.
"Una casa prefabricada de hormigón, hormigón pues es hormigón. Hay estructuras de hormigón que están abandonadas y es que duran cientos y cientos de años", señala. Por este motivo, concede la máxima puntuación al hormigón en materia de durabilidad.
Además, este sistema permite fabricar buena parte de los elementos estructurales en una planta industrial. Pilares, vigas, suelo, forjado, cubierta y cerramientos pueden producirse previamente en fábrica para posteriormente trasladarse y ensamblarse en la parcela.
Para quienes desconfían de sistemas constructivos más recientes, Gil es contundente: "Si tú eres una persona que no confía en los sistemas nuevos de construcción y quieres hacer una casa prefabricada, quédate con las casas prefabricadas de hormigón".
Pero la elección del material no es el único factor determinante. Las condiciones de la parcela pueden encarecer notablemente una vivienda prefabricada. La pendiente del terreno, las características del suelo o incluso la anchura de las calles próximas pueden complicar la llegada de camiones y maquinaria.
El transporte es especialmente importante cuando se utilizan grandes paneles o elementos ya terminados. "Aquellos sistemas que tengo que construir paneles o elementos que son muy grandes, pues me va a costar llevarlos a la parcela", explica el arquitecto.
También influye el peso de la vivienda. Una estructura más ligera puede requerir una cimentación menos exigente y, por tanto, reducir el coste de materiales. "Cuanto más ligero sea lo que ponemos encima de la cimentación, nuestra cimentación será también más ligera", apunta.
El análisis compara diferentes sistemas, como CLT, hormigón, steel frame, wood frame y viviendas construidas a partir de contenedores. Cada tecnología presenta ventajas e inconvenientes en variables como aislamiento acústico, resistencia al fuego, peso, transporte o posibilidades de diseño.
Los contenedores, por ejemplo, pueden resultar atractivos inicialmente, pero modificar su estructura para conseguir diseños más complejos puede disparar el presupuesto. En determinados casos, según Gil, puede resultar más económico utilizar directamente una estructura metálica.
Por eso, antes de elegir una casa prefabricada, no basta con fijarse en el precio anunciado. La tecnología constructiva, las características de la parcela y todos los costes asociados pueden determinar si una oferta aparentemente económica termina siendo realmente rentable.
