La situación de la vivienda en España es cada vez más crítica afectando a distintas generaciones desde los más jóvenes a los más mayores. Tanto es así que actualmente la edad media de compra de una vivienda se encuentra en los 47 años.
Además, los precios de los alquileres también han incrementado considerablemente, ocasionando que un tercio de los hogares esté en riesgo de pobreza tras pagar los gastos de la vivienda, según datos de un estudio de la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas.
A pesar de que los contratos de alquiler se han encarecido considerablemente suponiendo un sobreesfuerzo financiero, la falta de ahorros ha hecho que esta sea la única forma de muchos para acceder a la vivienda, este es el caso de Joan Gálvez.
El jubilado va a cumplir 80 años y se encuentra en una situación que jamás hubiese imaginado: viviendo en su furgoneta porque no puede hacer frente al incremento de alquiler de su piso.
De esta manera Gálvez contó en Antena 3 que lleva cuatro meses viviendo en esta situación al verse obligado a dejar su vivienda porque su casera le comunicó que no pretendía renovarle el alquiler.
3.000 km en busca de un piso
El jubilado comenzó a trabajar a los 14 años, sin embargo desveló que "mi pensión es de 1.038,77 euros después de haber trabajado 49 años y ese es el verdadero problema".
Por ello, Gálvez se apuntó hace tres años en la lista de protección oficial, con la esperanza de hacerse con una vivienda a un precio asequible.
Sin embargo, al ver cómo evolucionaba la situación de la vivienda decidió buscar una fuente de ingresos: "Cuando yo vi que las cosas se habían puesto muy mal, fue cuando ya tuve que aceptar un trabajo en Girona con 60 años", expresó el jubilado.
Su situación comenzó cuando su casera le envió un burofax comunicándole que no le renovaba el contrato de alquiler, lo que lo obligó a abandonar el inmueble y convertir su furgoneta en su vivienda.
Así, se dispuso a recorrer Cataluña en busca de un tesoro: "He estado cuatro meses viviendo en la furgoneta, he recorrido más de 3.000 kilómetros buscando un piso asequible", comentó.
A pesar de su intensa búsqueda confesó que "no he encontrado un piso que pueda pagar". Sin embargo, en medio de sus infortunios, se encontró con un poco de suerte y el sindicato le cedió un piso para que pudiese dejar de vivir en su furgoneta.
"He tenido mucha suerte porque el sindicato me ha ofrecido este piso, tiene 32 metros cuadrados, está bien, pero me gustaría encontrar uno que yo pudiese asumir, no quiero molestar a nadie", confesó el jubilado.
Lo cierto es que tras haber trabajado casi medio siglo y encontrarse jubilado es lógico pensar que Gálvez quiera hacerse con una vivienda suya o al menos medianamente suya.
"Después de toda una vida trabajando, nunca pensé que a mi edad tendría que preocuparme por dónde voy a dormir mañana", comentó el jubilado, "no puedo pagar más de 450 euros por un piso".
Sin embargo, dejando de lado la incomodidad de la situación, Gálvez aseguró que su misión de conseguir un alquiler que pueda pagar sigue en pie, con lo cual se mantiene recorriendo todos los pueblos catalanes con la esperanza de dar con el santo grial de la vivienda.
